Marian Reina, vecina del bloque 25 conocido como superbloque, relató que durante el sismo la evacuación fue caótica. «Los ascensores no funcionaron y bajamos por las escaleras entre escombros», explicó. La comunidad percibió el movimiento telúrico como una amenaza que desató el pánico entre las familias.

La afectación no fue solo superficial. Las grietas en los pasillos y las fracturas en las vigas de soporte de los tanques de agua comprometen la estabilidad del edificio. Además, varios apartamentos sufrieron daños internos en paredes y se registraron pérdidas materiales por caída de objetos.
Marian Reina denunció que ni Protección Civil ni Bomberos se presentaron tras el sismo. La comunidad espera una inspección técnica que determine el daño real especialmente en las estructuras que sostienen los tanques fracturados.
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