La fama del pato Merlín sigue creciendo, y ayer fue recibido por la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, durante su rueda de prensa diaria en el Palacio de Gobierno.

Con su soltura y disciplina acostumbrada, Merlín lució su franela verde de la selección mexicana, pero esta vez destacó una bufanda de la FIFA, en señal de que su protagonismo alcanzó incluso al máximo ente futbolístico global.
La mandataria señaló que esta ave prácticamente se ha convertido en la mascota del mundial debido a la fama adquirida en los últimos días. Asimismo, resaltó el trabajo hecho por la familia, la cual vende aguas en la zona del Centro Histórico.
Por su parte, la familia agradeció a la presidenta y resaltó que se han vuelto virales por Merlín, pero también porque han visto a una familia trabajadora que se levanta todos los días por su sustento.
LA MAGIA DE MERLÍN
Explicar «la magia» de Merlín no es fácil, pero Karla Gómez, dueña del pequeño alado y madre soltera de Carlos y Cristian, dice que, cuando los mexicanos lo ven, en realidad lo que miran es el reflejo de una «familia mexicana real», que trabaja sin descanso.
«Es un pato trabajador, que se levanta temprano, le friega (…) y, aparte, sabe jugar fútbol», relata la dueña, quien ha visto cómo en redes sociales muchos mexicanos, principalmente hombres, tanto residentes como migrantes, se identifican con la figura del «pato mágico».
En ese sentido, sostiene que Merlín también le ha ayudado a contar su historia y a romper los estigmas de quienes critican a mujeres que enfrentan solas la crianza de sus hijos: «Nosotras también le echamos ganas».
LOS RIESGOS DE LA VIRALIDAD
Han pasado dos semanas desde que Merlín se hizo viral. Eso lo convirtió en el embajador oficial del Mundial en Ciudad de México, elegido por la FIFA, y provocó que distintas marcas, desde aerolíneas hasta casas de apuestas, lucraran con su imagen sin pedir permiso a la familia.
«No se me hace justo que las empresas estén lucrando con el amor», exclama Karla, quien asegura que la próxima semana comenzará el proceso de registro de la marca para que cooperativas mexicanas como la Pascual Boing puedan acercarse a ella y colaborar.
Además de lidiar con los «abusos» de las compañías durante este periodo de viralidad, Karla ha recibido amenazas de demandas de distintos usuarios y ha visto cómo su hijo Cristian, quien la ha acompañado en diversas entrevistas, se ha convertido en blanco de duras críticas en redes sociales y sentencia: «eso no lo voy a permitir».
elsiglo
