Ante la expectativa generada por la reciente dinámica política nacional, el coordinador regional del Movimiento Por Venezuela (MPV) en el estado Aragua, Henry Rosales, fijó posición sobre la urgencia de atender la crisis social que golpea a los ciudadanos, asegurando que cualquier esfuerzo o visita internacional debe servir no solo para debatir el cambio político, sino para ofrecer respuestas inmediatas al padecimiento de los venezolanos.

Al respecto, Rosales señaló que, si bien existen sectores que privilegian el cambio político como la raíz para la reinstitucionalización del país y el afianzamiento de un Gobierno legítimo a corto plazo a través de la vía electoral, la realidad de las familias venezolanas no puede esperar. “Ese camino es muy largo para quien no tiene para comer. Ese camino es muy largo para quien no tiene cómo alimentar a sus hijos”.
El dirígete político fue enfático al recordar que la crisis no se trata de números abstractos. “Lo que hoy tenemos no son solo cifras y estadísticas. Detrás de cada cifra hay un rostro humano, hay una familia, un adulto mayor, un niño o una mujer en condiciones de abandono que requiere atención”, recalcó.
En este sentido, Rosales desglosó las alarmantes realidades que se viven en las comunidades del estado, entre las que destacan: la deserción escolar, motivada directamente por la falta de alimentación, la crisis del sistema eléctrico que continúa sin recibir respuestas ni soluciones inmediatas, además de la precariedad salarial que afecta a toda la población, especialmente a los adultos mayores, quienes no cuentan con recursos para adquirir medicinas ni alimentos.
Con respecto a la presencia de actores políticos, haciendo alusión a la dirigente Dinorah Figuera, el coordinador regional de MPV saludó los propósitos de todo aquel que venga a sumar a la causa venezolana. «Si estos encuentros contribuyen a lograr el reencuentro de los actores políticos principales y a encauzar las exigencias electorales, son bienvenidos», sostuvo.
Además, Rosales se refirió a las visiones internacionales sobre la transición venezolana, como el programa de tres fases: estabilización, recuperación económica y transición, mencionado en reiteradas oportunidades por el entorno político norteamericano. «El hambre del pueblo tiene una urgencia que no cuadra con los tiempos de la alta política. La agenda social debe ser privilegiada. No podemos perder la batalla contra el hambre”, concluyó.
