La comunidad de Punta Palmita, en el municipio Diego Ibarra estado Carabobo, vive una situación alarmante por la falta de agua potable. Vecinos reportaron que hace más de 15 días se dañó la bomba del pozo que surte el sector. Hasta ahora, las autoridades municipales no han ofrecido una solución al problema.

Más de 700 familias sufren la ausencia del vital líquido. La avería afecta también a los sectores Cogollal, Los Olivos y Cabrera, convirtiendo el fallo en una crisis regional. Los habitantes han recurrido a fuentes no tratadas para sobrevivir.


Albert Argüello, vecino del sector, explicó que la falla está en los acoples y componentes eléctricos de la bomba ubicada en la zona alta. «Dependemos de los bomberos de Mariara, pero el último suministro fue hace tres días», denunció. Cada hogar recibe apenas un «perolón» de agua para compartir entre varias familias.
El entrevistado señaló que la ayuda externa resulta insuficiente ante la magnitud del problema. La comunidad espera un plan de contingencia oficial que nunca llega.
RIESGO SANITARIO

José Daniel Tejeda Camacho advirtió que entre 300 y 700 familias están en riesgo. «Usamos agua de la laguna para el aseo personal y compramos cisternas particulares para cocinar», afirmó. Los niños son los más vulnerables ante posibles brotes de enfermedades dérmicas o gastrointestinales.
El vecino agregó que además fuertes vientos habituales en la estación lluviosa, han dañado techos, derribado árboles y tendido eléctrico. La coincidencia de ambas crisis profundiza la desesperación de los hogares.
PARÁLISIS ADMINISTRATIVA
José Gámez, residente del sector El Campito, aseguró que la alcaldesa se comprometió a asistir a una reunión, pero nunca compareció. «La falla es en los acoples y en la parte eléctrica del motor», detalló. La comunidad identifica la falta de agua como su «línea roja», por encima incluso de los cortes de luz. El entrevistado criticó la falta de diálogo por parte de las autoridades.


ABANDONO POSTELECTORAL
María Araque reveló que la pieza necesaria para reparar la bomba cuesta 300 dólares. «Que la alcaldesa colabore aunque sea con la mitad; nosotros aquí reunimos el resto», propuso. La vecina denunció que antes de las elecciones hubo visitas a la escuela y al sector, pero después de los comicios la ayuda desapareció.
«Aquí la urgencia es el agua, más que la luz», sentenció Araque. Su declaración subraya que el agua es prioridad para la supervivencia de la comunidad.
La crisis de Punta Palmita no es solo un problema técnico, sino un reflejo del abandono institucional. Los vecinos hicieron un llamado a las autoridades para que den la cara a la comunidad y lleguen a un acuerdo para dar una solución a las más de 700 familias damnificadas.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
fotos | JOEL ZAPATA
