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Muebleros de Magdaleno se adaptan al alza de la madera

El tradicional pueblo de Magdaleno, municipio Zamora del estado Aragua, reconocido históricamente por su destacada producción artesanal de mobiliario en madera, atraviesa un periodo de profunda transformación económica.

El sector se adapta con las ventas online

Los fabricantes y comerciantes locales, famosos por sus trabajos en maderas nobles como el samán, enfrentan actualmente un escenario complejo marcado por la fluctuación semanal de los costos de la materia prima y una notable disminución en la afluencia de compradores presenciales.

Sin embargo, el ingenio y la capacidad de adaptación están permitiendo que el sector se mantenga a flote, expandiendo sus fronteras comerciales mucho más allá del mostrador físico.

Hay dedicación y esmero

Frente a la disminución del turismo de compras en la región, la estrategia de salir a buscar al cliente se ha convertido en el salvavidas de muchas fábricas locales. Un claro ejemplo de esta evolución es la Fábrica de Muebles Alan, donde Nazarelis Salgado, encargada del establecimiento, explicó que han encontrado en la crisis de la pandemia una oportunidad idónea para diversificar sus canales de distribución y mirar hacia otras latitudes del país.

Salgado explica que, aunque mantienen sus exhibiciones físicas en el pueblo, el verdadero motor de su negocio se ha trasladado a los llanos venezolanos y a los despachos a través de canales digitales.

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«Nosotros principalmente vendemos es hacia la zona del Llano, lo que es Calabozo y Valle de la Pascua. Sin embargo, aquí contamos con una tienda física, pero el movimiento de venta hacia el Llano no es el mismo que aquí en Magdaleno. Entonces, como quien dice, nuestra mayor cartera de clientes es hacia el Llano», afirmó Salgado.

Esta diversificación logística implica, por supuesto, una variación en los precios finales debido a los viáticos y el transporte. Mientras que una cama matrimonial básica en la fábrica de Magdaleno oscila en los 350 dólares, el mismo modelo enviado al Llano puede alcanzar los 430 o 450 dólares, un ajuste que el consumidor final asume con agrado gracias a la comodidad del servicio de entrega a domicilio.

Salgado recuerda con gratitud que, a pesar de los desafíos colectivos, el negocio resurgió con fuerza gracias a la implementación del delivery, permitiendo despachos recurrentes hacia ciudades principales como Barquisimeto, Caracas y Valencia.

REALIDAD DEL COMERCIO

A pocas calles de distancia, en la intersección de la calle Miranda con la escuela Panaquire, la realidad del comercio minorista tradicional muestra un rostro más duro. Vilmaris Alas, encargada de una de las tiendas de la zona, coincide en que el panorama actual no se equipara a la bonanza de épocas anteriores. Las ventas se muestran esquivas y los antiguos visitantes del pueblo acuden con mucha menos frecuencia.

A pesar de ofrecer piezas de alta calidad elaboradas exclusivamente en madera de primera, mantener la rentabilidad es un ejercicio de equilibrio financiero extremo. Las camas matrimoniales de samán se cotizan en 350 dólares, las peinadoras completas con espejo y banco en 290 dólares, y los juegos de comedor van desde los 350 hasta los 450 dólares según el número de sillas. La presión más fuerte, no obstante, proviene de sus propios proveedores.

Gerson Romero

«Semanalmente la madera sube. Incluso tenemos que mantener el precio para que podamos llevar como un nivel», confiesa Alas, visiblemente afectada por la inflación de la materia prima.

Para facilitar las transacciones en este entorno de constante ajuste, los comerciantes locales han optado por ofrecer facilidades de pago transparentes, facturando la totalidad de sus productos estrictamente a la tasa oficial del Banco Central de Venezuela.

GUAPEANDO POR LA TRADICIÓN ARTESANAL

El sentimiento de resistencia es generalizado entre los artesanos de Magdaleno. Gerson Romero, otro de los fabricantes que mantiene viva la actividad en sus talleres, sostiene que la clave para superar este bache económico es la constancia y el optimismo. En su establecimiento, la oferta busca captar distintos segmentos del mercado con camas matrimoniales en samán desde los 360 dólares, modelos Queen en 550 dólares y las amplias camas de formato dos por dos metros en 650 dólares.

Romero corrobora el testimonio de sus colegas respecto al encarecimiento constante del inventario base, señalando que mientras suba la madera, inevitablemente los presupuestos de comedores, escaparates y camas tienen que sufrir pequeños ajustes para no trabajar a pérdida. A pesar de todo, la fe en la reactivación económica del pueblo sigue intacta.

«Por ahora ahí vamos, marchando con el favor de Dios. Estamos siguiendo adelante, nunca hemos parado de trabajar, siempre adelante. Y aquí esperando que se vuelva como antes y regresen los clientes», expresa Romero con determinación, utilizando el modismo venezolano de que siguen «guapeando» para que la calidad de los muebles de Magdaleno vuelva a posicionarse con fuerza en el mapa del comercio nacional.

LINO HIDALGO | elsiglo
fotos | JOEL ZAPATA

MG