La sardina entera desapareció del casco central de Maracay. Los minoristas de mercados populares llevan entre ocho y diez meses sin recibir el producto tradicional, con cabeza y escamas. La ausencia ha generado incertidumbre entre los vendedores y compradores.


Argenis Hidalgo, minorista del mercado popular de Maracay, explicó que esperaban la normalización del suministro tras el levantamiento de la veda, el pasado 15 de marzo. «El producto nunca regresó. No sabemos si no hay pesca o si la están desviando a otro lado», declaró el comerciante.
Los distribuidores no han dado respuestas claras sobre la situación. Tampoco Insopesca, institución encargada de regular las pescaderías, ha emitido informes técnicos que expliquen la escasez prolongada, destacaron los consultados.
Henry Araujo, también minorista del mercado popular, afirmó que diariamente acuden entre treinta y cuarenta personas preguntando por la sardina entera. «La gente quiere la cabeza para hacer sopa. Creen que ahí está la sustancia del pescado», señaló el vendedor.
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LA SARDINA PROCESADA NO CONVENCE
A diferencia del producto tradicional, en el mercado sí se consigue sardina procesada. Esta presentación llega limpia, sin cabeza, cola, vísceras ni escamas. Su rendimiento es total, pues no genera desperdicio. El kilo de sardina entera, en cambio, pierde aproximadamente 300 gramos durante la limpieza.

Pese a la ventaja práctica, la mayoría de los consumidores rechazan esta opción. El precio del producto procesado oscila entre 1.700 y 1.900 unidades monetarias, en contraste con la presentación entera que cuesta hasta un 35% menos.
POSIBLES CAUSAS DE LA ESCASEZ
Ante la falta de información oficial, los comerciantes manejan varias hipótesis. Argenis Hidalgo cree que las empresas enlatadoras están absorbiendo la mayor parte de la captura. «Eso impide que la sardina llegue fresca a los minoristas», opinó el entrevistado.
Otra teoría apunta a la exportación del recurso hacia mercados más rentables. También se mencionan los altos costos del transporte, que superarían el valor comercial del producto.
Henry Araujo destacó: «La sardina se está desviando a otros lados y a nosotros no nos llega nada».
IMPACTO SOCIAL Y CULTURAL
La sardina es considerada el pescado más completo y accesible para la población de escasos recursos. Su ausencia afecta directamente la economía doméstica y la alimentación popular. Los minoristas insisten en que la demanda tradicional sigue vigente.
Argenis Hidalgo recordó que los precios no se fijan de forma arbitraria. «Nos regimos por las facturas de compra y los porcentajes de ganancia que indica el gobierno. Pero si no hay factura de sardina entera, no tenemos cómo fijar precio», explicó.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
Fotos: JOEL ZAPATA
MG
