El sector Ojo de Dios y sus hijos, en el municipio Mariño, enfrenta una grave crisis de vialidad y drenaje. Con 12 años de fundación, esta comunidad padece el abandono de las autoridades locales y regionales. Según Israel Rivera, vocero de los residentes, la situación se vuelve crítica cada temporada de lluvias.

El vocero explicó que hace dos años, durante una consulta a la comunidad, ganó el proyecto de aceras y vialidad. Se inició una obra para construir aceras en el sector. Sin embargo, aún faltan dos calles por terminar. «Los materiales quedaron abandonados en una parcela», señaló Rivera. El cemento dejado a la intemperie ya podría estar inservible.
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CALLES INTRANSITABLES
El entrevistado detalló que las vías no cuentan con asfalto. Los vecinos, ante la falta de respuesta oficial, esparcieron por su cuenta un cargamento de ripio donado. «Eso fue un material de relleno que nos regalaron y los vecinos mismos lo regaron», recordó Rivera. Aun así, la mejora es mínima y temporal.

DRENAJES INEXISTENTES
El problema más grave, según el vocero, es la ausencia total de un sistema de drenaje. Con cada lluvia, el agua se estanca sin encontrar salida. «Esto se inunda que no hay salida de agua. Esto no tiene drenaje», enfatizó Rivera. Las inundaciones dejan a la comunidad sin acceso ni vías de circulación.
RIESGO PARA PEATONES
La falta de aceras obliga a los residentes a caminar por la calle. Cuando el agua cubre la vialidad el tránsito peatonal se vuelve peligroso. Rivera insistió en que los niños, ancianos y enfermos son los más afectados. La comunidad exige que se terminen las aceras pendientes.
EXIGEN INTERVENCIÓN URGENTE
El vocero hizo un llamado directo a la alcaldía y a las autoridades competentes. La demanda prioritaria es la construcción de un sistema de canalización de aguas pluviales. «Necesitamos que nos apoyen ya», declaró Rivera. También reclaman culminar las aceras para tener por dónde caminar cuando las calles se inunden.
Sin una intervención inmediata, las próximas lluvias no solo traerán agua, sino también más riesgo para una comunidad que ya ha perdido la paciencia.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
fotos | JOEL ZAPATA
MG
