El municipio Francisco Linares Alcántara enfrenta una crisis alarmante: el colapso de sus vialidades. Los sectores Santa Inés, Caridad I y Coropo III acumulan entre uno y quince años de abandono en sus calles. Los vecinos describen un panorama de huecos profundos, asfaltados inconclusos y accidentes recurrentes que ponen en riesgo la vida de peatones y motorizados.

En el sector Santa Inés, la realidad cotidiana está marcada por el deterioro de la entrada principal y el puente de la comunidad. Darri José de Oliveira, residente desde hace 50 años, explicó que estas vías presentan fosas con agua estancada desde hace más de un año. «Cada vez que pasa un carro o una moto, el golpe es fuerte. El agua no deja ver el fondo del hueco», señaló el vecino.
El entrevistado detalló que esta situación acelera el deterioro mecánico del parque automotor. Los conductores intentan esquivar los cráteres, pero terminan dañando la suspensión y los neumáticos de sus vehículos.
El problema se agrava porque por esa zona circula diariamente la población escolar. Oliveira advirtió que los niños deben sortear los huecos para cruzar la calle, lo que representa un peligro constante, especialmente en horas de poca luz. «Un niño puede caer en esos huecos llenos de agua», lamentó el residente de Santa Inés.
OBRAS INCOMPLETAS

La calle principal de Santa Inés, en su paso por el sector Caridad I, funciona como una arteria vital para el transporte público y de carga pesada. Eduardo Rodríguez, vecino de la zona, denunció que hace tres años las autoridades realizaron una intervención incompleta. «Suministraron el asfalto, pero solo cubrieron la mitad de la vía», explicó Rodríguez.
El resto del tramo quedó en tierra y escombros, en condiciones de precariedad absoluta. El entrevistado describió que el tránsito vehicular acelera la destrucción del pavimento.
Las gandolas y camionetas de carga pesada intentan esquivar los huecos del tramo. Esa maniobra genera fatiga en los bordes del asfalto que termina por romperse aún más con el paso del tiempo. «Cuando llueve, esta calle se transforma en un río», advirtió Rodríguez.
El vecino detalló que el agua arrastra tierra y escombros, ocultando las verdaderas dimensiones de las fosas. Eso incrementa el riesgo de accidentes graves, especialmente para los motorizados que no logran medir la profundidad.
QUINCE AÑOS DE OLVIDO
El caso más extremo de abandono se vive en la prolongación de la calle Santa Inés, específicamente en el sector Coropo III. Yurmelin Guedes, residente de la zona, afirmó que el deterioro se ha normalizado tras 15 años de negligencia sostenida. «Las autoridades arreglaron las calles principales, pero se detuvieron exactamente en el límite del cañaveral», denunció la vecina.
Guedes explicó que desde ese punto hacia el interior de Coropo III, la vía ha dejado de existir como infraestructura funcional. La ausencia total de drenajes y el crecimiento descontrolado de un hueco central han reducido la calzada a un margen mínimo de maniobra. «Se cayó un señor en una moto. Han ocurrido accidentes, más que todo motorizados y personas en bicicleta», relató la entrevistada.
Guedes subrayó que este nivel de abandono obliga a los vecinos a gestionar los riesgos por cuenta propia. La comunidad ha aprendido a transitar con extrema precaución, pero los accidentes siguen ocurriendo con regularidad.
RIESGO INMINENTE
Las fallas viales que comenzaron como grietas menores evolucionaron hacia desastres estructurales por la falta de mantenimiento preventivo, destacaron los residentes. La comunidad hace un llamado a las autoridades competentes municipales y estadales para que se aboquen a prestar una solución urgente antes de que ocurra un hecho que lamentar.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
fotos: JOEL ZAPATA
