El sector El Piñal, ubicado en El Limón, municipio Mario Briceño Iragorry, atraviesa una crisis profunda en servicios públicos e infraestructura vial. Los vecinos coinciden en un diagnóstico alarmante: cortes eléctricos prolongados, agua potable intermitente, aseo urbano inexistente y calles intransitables.

María Elena Rico, habitante del sector El Piñal y el Pasaje Crimares, con 17 años de residencia, criticó la forma en que se han ejecutado las obras viales. «Repavimentaron, pero lo hicieron en un momento que no era el oportuno. Estaba en temporada de lluvia y no se arreglaron botes de aguas blancas.
«Asfaltaron sin reparar primero la red de aguas blancas que tiene filtraciones que socavan el pavimento nuevo». El resultado, advirtió, es una inversión pública desperdiciada y un riesgo vial constante.
Por su parte Sexta Valencia de Torres, residente de la Calle Capuchino. Su denuncia se centra en el racionamiento eléctrico no programado. «Estamos obstinados. Nos quitan la luz a cualquier hora. Anoche fueron 5 horas y media», afirmó.
Sobre el agua, describe un panorama crítico: «Llega el sábado en la madrugada y un chorrito». A esta precariedad se suma la interrupción absoluta del servicio de aseo urbano y la inexistencia de alumbrado público, factores que, en su opinión, han convertido el sector en un espacio peligroso durante las horas nocturnas.
Dinero mal gastado
César Alfonso, otro habitante de la comunidad criticó la asignación presupuestaria. «Recursos sí hay, pero la gestión está malísima. Hicieron un parque de 10.000 dólares cuando hay muchísimas más necesidades en la comunidad. Mira simple como están las calles», sentenció. Aseguró que existe una distorsión en las prioridades oficiales: mientras las arterias viales permanecen intransitables, se destinan fondos considerables a proyectos de ornato.



Esta mala praxis administrativa, agregó, se combina con la inestabilidad eléctrica recurrente y el desabastecimiento crónico de agua por red, lo que obliga a los vecinos a recurrir a cisternas privadas.
Vialidad destruida
El estado de las calles emerge como el símbolo más visible del abandono. En el sector El Piñal, el asfaltado mal ejecutado en temporada de lluvias y sin reparación previa de tuberías ha derivado en un paisaje de huecos y filtraciones. La capa asfáltica muestra un deterioro avanzado que impide el tránsito normal de vehículos particulares y de servicios como taxis, limitando así el acceso y la movilidad de toda la comunidad. La ausencia de recolección de desechos sólidos completa un cuadro de insalubridad pública y deterioro urbano.
El llamado de la comunidad se dirigió a, primeramente a las autoridades municipales para que atiendan a la comunidad de El Piñal y solucionen los múltiples problemas de vialidad, agua y servicio eléctrico que los agobian desde hace más de 13 años.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
CJL
