Cientos de personas acudieron este 10 de mayo al Cementerio Metropolitano para honrar a sus madres fallecidas. La jornada, marcada por la emotividad, evidenció que ciertas tradiciones, como visitar a los difuntos, aún se mantienen arraigadas en la memoria colectiva de los venezolanos. La empresa Funcemar, preparó unas jornadas especiales que iniciaron con una misa.

El padre Pío José Colmenares lideró una eucaristía en el lugar. El religioso explicó que el acto buscaba la comunión con Cristo y la intercesión celestial de las madres por sus hijos. «Como dice una canción de la Iglesia Católica, tan grande es la madre que hasta Dios quiso tener una», expresó el sacerdote.

Colmenares destacó que la madre es el vehículo principal de socialización y valores. El religioso mencionó la alimentación, la educación, la fe, el amor a Dios y al prójimo como pilares de la formación materna. Su mensaje buscó transformar el dolor en gratitud y oración.
Abandono
Sergio Márquez llegó buscando la tumba de su madre. El visitante confesó su angustia al no poder localizarla con certeza. «Ni siquiera sé dónde está», declaró Márquez.

El usuario denunció que el cementerio «no está en las mejores condiciones» para recibir a los ciudadanos. Márquez admitió que tenía tiempo sin visitar el camposanto. Denunció falta de señalización en algunas de las tumbas, es un problema que incomoda al usuario y lo limita en el espacio público.
Atención humana
Por su parte, Yesenia Solórzano describió el ingreso al cementerio como un «dolor bien grande que uno siente al entrar», al recordar la ausencia de sus seres queridos. La visitante, proveniente del sector de Palo Negro, llegó acompañada de hijos, nietos, hermanos y primos.


Solórzano valoró positivamente la actitud del personal operativo. Los trabajadores se acercaron de forma proactiva a consultar las necesidades de los asistentes. La usuaria también destacó el despliegue de seguridad en la jornada. El apoyo humano recibido logró equilibrar la experiencia negativa del entorno físico que consideró deteriorado.
El Cementerio Metropolitano exhibe que la memoria de los fallecidos merece dignidad física, no solo espiritual. Los visitantes señalaron que la administración debe intervenir con urgencia el mantenimiento y la señalización para dar una mejor experiencia de uso a los ciudadanos.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
CJL
