La inestabilidad del servicio eléctrico en el municipio Libertador ha pasado de ser una molestia a una amenaza para la supervivencia de decenas de pequeños comercios.

En el caso de Palo Negro, los cortes de luz, además de extenderse en cantidad de horas, ya no son la excepción, sino la regla diaria.
Según relataron los comerciantes afectados, los apagones se han vuelto sistemáticos y afectan en promedio cinco horas continúas al día. La situación ha destruido mercancía, paralizado ventas y puesto en jaque la economía local.
Maite Bravo, administradora de un negocio de productos refrigerados y repostería, explicó que en solo 48 horas perdió 25 tortas por la paralización de sus equipos de refrigeración.
«Antes teníamos cortes interdiarios, ahora son diarios. No podemos producir al mismo ritmo porque todo se daña», afirmó la comerciante.
La encargada del local aseguró que han tenido que reducir su producción de manera deliberada para evitar pérdidas mayores. «Es un retroceso defensivo. Generamos menos para no tener que devolver dinero por productos en mal estado», agregó.
La tecnología se detiene
Un comerciante de repuestos de electrodomésticos y duplicado de llaves de origen extranjero, que prefirió mantener su nombre en reserva, señaló que durante el 70% de la jornada no puede generar ingresos. La maquinaria de precisión y los sistemas de facturación dependen por completo de la electricidad.

«Sigo pagando el alquiler completo, pero vendo casi nada. Mis ingresos son bajos mientras los costos fijos siguen al cien por ciento», denunció el microempresario. Para él, la situación es insostenible a mediano plazo.
Proteínas en riesgo

Jazmín García, encargada de una carnicería local, describió un panorama preocupante.
Aseveró que los cortes se concentran entre las 9:00 am y las 3:30 pm, justo en el horario de mayor movimiento.
«La carne no se daña del todo, pero suda. Pierde calidad y aspecto, y la gente no la quiere comprar», explicó García.
La trabajadora del negocio cárnico indicó que el tiempo sin electricidad lo invierten en limpieza. «No vendemos, solo tratamos de que la mercancía no se eche a perder. Si esto sigue así, vamos a tener que cerrar», advirtió.
Pérdidas que crecen
Los testimonios recopilados en la zona revelan que las pérdidas no son menores. Solo en el sector de repostería se han reportado daños superiores a los 40 dólares en un ciclo de 48 horas. A eso se suman averías en equipos eléctricos y de refrigeración.
Pero el daño más grave, según los afectados, es la incapacidad de generar ingresos mientras los costos fijos como alquiler y nómina se mantienen intactos. Los comerciantes piden una solución estructural.
Exigen inversión urgente
Los dueños de negocios consultados coincidieron en que no basta con promesas. «Somos un país con petróleo y ríos, y tenemos una electricidad peor que en muchos países pobres. Es una contradicción que nos indigna», expresó Maite Bravo.
Los comerciantes exigen inversión real en infraestructura eléctrica. Advierten que comprar plantas eléctricas es muy costoso para los pequeños negocios, lo que profundiza la desigualdad frente a las grandes cadenas
La crisis eléctrica en Palo Negro no es un problema menor ni temporal. Si el Estado no garantiza un servicio mínimo estable, el tejido comercial del municipio Libertador podría colapsar en los próximos meses. La resiliencia de los comerciantes tiene un límite, concluyeron los afectados.
RODOLFO GAMARRA | elsiglo
CJL
