Algunos por su belleza, otros por explorar nuevos destinos y algunos tantos huyendo del fuerte oleaje, fueron llegando una gran cantidad de personas a Catica, una pequeña, pero acogedora playa a poca distancia de la hermosa Bahía de Cata.

Fue notable el gran número de temporadistas que viajaron a las costas aragüeñas, especialmente a Ocumare, visitando sus variados destinos. Uno de estos fue Catica, sobre todo ante el bullicio la aglomeración de personas en la bahía.

Se trata de un pequeño paraíso con muchas bondades que van desde sus aguas cristalinas y tranquilas, sus corales y vida marina atractivos para el snorkeling, comodidad y precios accesibles.
Además de esto, este destino ofrece varios escenarios naturales en un mismo lugar. Por un lado, zonas rocosas y de montaña, desde donde se pueden apreciar vistas inigualables; un pequeño pozo de agua de mar se forma a poca distancia de la playa donde los niños más pequeños pueden disfrutar sin temor a nada, también un sendero por la montaña a través del cual puedes llegar desde Bahía de Cata en solo 40 minutos.
Todo esto la convierte en un destino muy solicitado, pero a la vez desconocido por muchos que quizás no se han atrevido a disfrutar de sus aguas y se conforman con verla a la distancia.

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ZONA DE ZARPE
Solo se necesitan cinco minutos en lancha, para llegar a este paradisíaco lugar. Desde la zona de zarpe se pudo corroborar que el movimiento de embarcaciones hacia esta y otras playas aledañas mostró una alta concurrencia.
Carlos Cata, vocero del consejo de pescadores «San Francisco de Asís», ofreció un balance detallado sobre la dinámica de los zarpes, resaltando que el éxito de la jornada comenzó con las condiciones climáticas y el apoyo logístico.
Según el vocero, el suministro de combustible fue un factor determinante para garantizar el servicio.»Estos carnavales estamos agradecidos con Dios porque la marea bajó y además fuimos bendecidos estos carnavales con el suministro de combustible», expresó Cata.
En cuanto a la seguridad, el consejo de pescadores destacó el comportamiento de los visitantes: «Ha habido mucho civismo por parte de las personas. Todas las lanchas salen con las personas con sus chalecos. Montamos 10 personas máximo en la lancha».
El servicio de transporte marítimo mantuvo precios estandarizados con tarifas accesibles que ya incluyen el retorno de los visitantes. «Para Catica está en $5, la isla de Juan Andrés $7 y La Ciénaga $10», detalló el lanchero.
A pesar del flujo positivo, los prestadores de servicio han planteado algunas propuestas para mejorar la experiencia del turista como por ejemplo, un sistema automatizado en la taquilla de acceso a Bahía de Cata para evitar largas colas.

«También hay que buscar las maneras de mejorar los servicios de telefonía porque los turistas se estresan porque no hay cobertura para hacer pago móvil», señaló el vocero.
GASTRONOMÍA Y SERVICIOS EN CATICA
Entre aguas cristalinas y un sol radiante, Catica se convirtió en un punto importante de la actividad turística este asueto de Carnaval. Los prestadores de servicio y comerciantes informales reportaron un éxito rotundo, destacando no solo la belleza natural del lugar, sino la calidez y variedad de la oferta que cautivó a los visitantes.
Para quienes buscaron comodidad, la logística de toldos y gastronomía estuvo a la altura de las expectativas. Víctor Quintana, reconocido prestador de servicios en la zona, manifestó su satisfacción por la masiva concurrencia.
«Nosotros prestamos el servicio de toldos y restaurant con los ricos platos de la costa. Gracias a Dios estos carnavales tuvimos un full desde el día sábado», celebró el comerciante.
En cuanto a la estructura de costos para el turista, detalló que los toldos mantienen un valor de $15 a tasa BCV, mientras que la oferta culinaria es accesible: «Tenemos servicios de comida a partir de $8 con pescado frito, tostón, ensalada rallada. El servicio de patacones también desde $8 en adelante».
Cabe destacar que el hombre aclaró que, ante la falta de puntos de venta físicos, los negocios se han adaptado: «Trabajamos con efectivo y pago móvil».

Como bien resumió Víctor Quintana: «Tenemos una perla del Caribe, los invitamos a que disfruten de esta playa».
TRADICIÓN INELUDIBLE
No hay visita a las playas de Aragua sin degustar los famosos cocteles de mariscos. José Noguera, vendedor de estas delicias, destacó el ambiente de tranquilidad que se respiró durante las festividades.
«Estamos celebrando estos carnavales felices, seguros», afirmó Noguera. Su oferta incluye el emblemático «rompe colchón», una mezcla de camarones, calamares, pulpo y mejillón.
Los precios de estos «vuelve a la vida» van desde los 2.500 bolívares hasta los Bs 4.500, dependiendo del tamaño.
Con orgullo, Noguera extendió una invitación abierta: «Vengan a Ocumare donde están las playas más hermosas de Venezuela».
El recorrido por la arena también cuenta con el aroma del coco y el papelón. Wilfredo Aparicio, dedicado a la venta de conservas, reportó una excelente receptividad por parte de los bañistas.

«Vendo conservas de coco. Tengo con parchita, blanco, con papelón», explicó Aparicio, quien ofrece estas piezas de dulcería tradicional a un costo de 400 bolívares.
EL «TESORO ESCONDIDO» DE OCUMARE
Desde familias que redescubren su estado hasta turistas que llegan en tours organizados, el consenso es unánime, todos coincidieron que Catica es un paraíso accesible y seguro. Especialmente, los niños disfrutan esta playa a plenitud.
Renata Sánchez, una pequeña visitante que viajó desde la Ciudad Jardín, compartió su entusiasmo al conocer estas aguas por primera vez. «Vengo de Maracay y la estoy pasando bien. Es primera vez que vengo a Catica y me parece que es muy bonita, el mar es muy bonito y las olas, vine con mi familia y he jugado mucho», relató la pequeña.

Por su parte, Javier Sánchez, quien también debutaba como visitante en esta playa, destacó el contraste entre el caos urbano y la paz del litoral.
«Primera vez que vengo y de verdad que vale la pena. Me encanta que estamos cerca de Maracay en este paraíso que a veces pasamos por alto por estar metidos en la ciudad», reflexionó Sánchez.
Además, subrayó la tranquilidad que brinda el operativo de seguridad: «Se ha notado mucho el despliegue; se ven muchos funcionarios de Protección Civil, Bomberos, guardias, policía».

El atractivo de Catica ha logrado atraer incluso a turistas del occidente del país. Cristhian Rodríguez viajó desde el estado Barinas motivado por la recomendación de una amiga, y su experiencia superó las expectativas, especialmente en el ámbito económico.
«Vine de paseo en un tour que una amiga me ofreció y esto ha estado de maravilla, 10 de 10. Es primera vez que vengo, pero excelente todo: el paisaje, el trato de la gente», afirmó Rodríguez.
En cuanto a los rumores sobre los altos costos en la zona costera, el turista dijo lo siguiente: «Para lo que nos imaginábamos, los precios están bastante bien. Allá nos decían que era muy caro, pero cuando llegamos nos dimos cuenta de que no es así. El tour nos salió en $32 por persona».

REFUGIO FAMILIAR
Los visitantes coincidieron en que la hospitalidad de los ocumareños y las condiciones naturales del lugar hacen de Catica una parada obligatoria en el litoral central.
Odalis Loreto, quien aprovechó la jornada para una escapada rápida hacia la playa, destacó la organización del lugar. «Excelente servicio, buen ambiente. Estamos disfrutando aquí en familia. Vinimos a pasar un solo día», dijo.

La fidelidad del turista en este destino también se hizo notar. Wilkins Méndez, proveniente de los Valles del Tuy, es un ejemplo de quienes recorren kilómetros año tras año para reencontrarse con estas aguas.
«Siempre regresamos por la buena vibra de la playa, el agua que es bien clara, la gente que es bastante hospitalaria», relató Méndez, quien viajó acompañado de su esposa, hijos y allegados.
La geografía de Catica la convierte en una «piscina natural», una característica que los padres de familia valoran por encima de todo. Karla García, quien lideraba un grupo familiar numeroso, resaltó las bondades del oleaje suave.
«Vinimos un grupo familiar con 6 niños y cuatro adultos. Catica tiene un clima y un oleaje espectacular para poder traer a los niños. Y hay menos gente también. Siempre venimos», comentó García.
Para esta visitante frecuente, no hay duda del potencial turístico de la zona: «Vengan a las playas de Aragua que son las mejores».
CHIQUINQUIRÁ RIVERO | elsiglo
MG
