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Bobi Wine, un ídolo del pop que busca ser el presidente de Uganda

Bobi Wine, un ídolo de la música pop que creció en una barriada de Kampala, la capital de Uganda, sabe que derrotar en las elecciones de este jueves al presidente Yoweri Museveni, en el poder desde 1986, no es un objetivo sencillo.

Bobi Wine, un ídolo del pop que busca ser el presidente de Uganda elsglo.com.ve
«Mi vida está en peligro todos los días», aseguró Bobi Wine

Su nombre real es Robert Kyagulanyi y, desde que empezó su breve, pero intensa vida política en 2017, ha perdido amigos a manos de las fuerzas de seguridad.

Él ha sido detenido decenas de veces, golpeado, torturado; ha recibido amenazas de muerte; ha pasado meses en Estados Unidos recibiendo atención médica; ha soportado gases lacrimógenos y ha visto sus convoyes bloqueados en campaña electoral.

Pese a ello, Bobi Wine, de 43 años, se ha erigido en el líder de la oposición ugandesa. Este jueves se enfrenta por segunda vez a Museveni, de 81 años, en las urnas, después de haber obtenido el 35% de los votos en las elecciones de 2021.

«En el pasado no estábamos tan unidos. Esto no va sólo de mí. Yo represento a toda una generación. Todos queremos derrotar a un dictador», dijo entonces Bobi Wine a EFE en una entrevista.

Antes de dar el salto a la política, muchas de sus populares canciones hablaban de su infancia en Kamwokya, la barriada donde creció, y denunciaban la desigualdad y la falta de oportunidades.

Por eso, su entorno más cercano no se sorprendió cuando en 2017 se presentó como candidato para representar a su circunscripción, Kyadondo Este, en el Parlamento de Uganda. Arrasó en esos comicios y enseguida se convirtió en una de las voces más críticas del régimen de Museveni, liderando protestas contra el Presidente.

Entonces, se cortó sus rastas y cambió sus ropas holgadas por una colección de trajes y un discurso revolucionario: en vez de pedir el voto a los ciudadanos, animaba a todos los jóvenes a participar activamente en política y a levantarse pacíficamente.

En un país donde el 74% de la población tiene menos de 30 años y, por tanto, sólo ha conocido a Museveni como presidente, la legitimidad del proceso electoral era prácticamente nula.

Para muchos jóvenes, acudir a las urnas era una pérdida de tiempo y, en el caso de Uganda, a la desafección política se suma el miedo. Bobi Wine intentó romper esa dinámica dando ejemplo.

El precio ha sido alto.

«Mi vida está en peligro todos los días», aseguró Bobi Wine a EFE hace cinco años. «Lo único que me ha mantenido vivo han sido las cámaras y la atención de la comunidad internacional».

«Echo de menos pasar más tiempo con mis familiares y amigos -añadió- pero no puedo abandonar. Los ugandeses transformaron mi vida, pagaron por mis conciertos y canciones. Gracias a ellos soy quien soy y estoy en deuda con ellos».

EFE

CJL