Todo está listo. La histórica Catedral de Maracay está a punto de abrir nuevamente sus puertas, pero esta vez, sus espacios de fe y recogimiento están decorados con un estilo modernista sublime, mezclado con el legado ancestral de esta simbólica sede eclesiástica.

Y en la cuenta regresiva para su reinauguración, el equipo periodístico de elsiglo estuvo ayer en el templo maracayero, con el fin de conocer de primera mano el ambiente que se vive de parte de las cuadrillas de trabajo como de las autoridades que dirigen esta importantísima obra de restauración patrimonial, incluida entre las más destacadas que se realizan actualmente en todo el país.
Y envueltos en el ambiente de tranquilidad que caracteriza el interior del templo, que se mantiene a pesar de los ruidos propios de los trabajos, el arquitecto José Pulido, jefe restaurador, nos recibió y amablemente ofreció detalles de los trabajos, su significado arquitectónico y la proyección de la catedral local con base en su nueva imagen.
PRIMERO INVESTIGAR

Primeramente sentenció: No fue un trabajo fácil. El punto de arranque fue el trabajo de investigación, «porque, como lo dijo un gran restaurador venezolano, que se llama Luis Guillermo Marcano, ninguna restauración funciona sin investigación, porque si no tienes el trabajo de investigación preciso, no vas a tener un resultado preciso igualmente».
En este análisis se mezcló lo propiamente histórico de la edificación, y lo estético arquitectónico de la vetusta estructura, información vaciada en planos que sirvieron de basamento.
Los primeros pasos fueron ir «analizando las patologías y las enfermedades que tiene la edificación. Allí nos dimos cuenta, cuando hicimos la primera parte, de ese trabajo, propiamente, de campo, dentro de la edificación, que estaba llena de microorganismos, y te estoy hablando de microorganismos que estaban atacando todo lo que es el sistema constructivo de madera.
En este sentido se diagnosticó que «los altares que estaban antes estaban completamente perdidos». Hubo fumigación, ya que «hasta que no limpiáramos todo este edificio, no podíamos nosotros decir, ‘vamos a poner nuevas cosas’, porque igualito se nos iban a enfermar».
«Yo soy una parte más de un gran engranaje, es un trabajo de un equipo, donde hay ingenieros, donde hay gerentes de obra, y donde está un grupo maravilloso, que casi nadie nombra, pero que yo sí lo voy a hacer en este momento contigo, que son los muchachos que están estudiando, que te traes para que sean tus pasantes, para que aprendan, y aportan ideas nuevas».

«Y los olvidados, en la mayoría de los casos, que son los obreros. Sin ellos, esto no sería posible, porque esa es la mano de obra que hace que todo lo que nosotros pensamos pueda ser llevado a la realidad. Así comenzó la catedral» a avanzar hacia los nuevos tiempos», añadió.
LOS LOCOS DEL SIGLO XXI
Determinar los elementos físicos que se querían incorporar o recuperar fue otra fase, explicó Pulido.
«Luego viene todo el proceso, que es el proceso constructivo, el proceso de agregar o no elementos, y aquí sí quiero detenerme un poquito, porque nosotros, ¿qué hicimos? Una restauración, puede ser una restauración estática, una restauración científico moderna, donde vas a incorporar elementos que digan cuál es tu época de restauro, porque dentro de doscientos años, no estamos las mismas personas.
Entonces, tiene que verse la lectura, mira lo que estaba en el siglo diecinueve, mira lo que estaba en el siglo veinte, mira lo que hicieron los locos del siglo veintiuno, y así seguir, porque estaba como desde el siglo dieciocho. Esta iglesia aparece en los registros históricos de mil setecientos uno. En mil setecientos uno, ella empezó a crecer como elemento, y se organizó la ciudad a través de la iglesia Catedral de Maracay».
«Yo he trabajado con otras edificaciones, el Teatro de la Ópera, sitios históricos como la plaza Bolívar y son importantes y lo quiere la gente, pero este es el corazón de los ciudadanos, por lo menos de los que somos católicos, y de aquí nace la fe. Cuando la gente no tiene fe, no hay fe ni para ti mismo ni para las ciudades, las ciudades no pueden crecer, entonces le hemos puesto todo el amor del mundo a este trabajo, hemos tratado de no equivocarnos, siempre van a haber errores porque somos humanos, pero el resultado nos gusta, nos gusta porque de verdad que lo hicimos con cariño», destacó el arquitecto jefe.
MÁS MAGNÍFICA
«Queríamos poner elementos que hicieran un poco más magnífica, esa es la palabra, a la catedral, pero que si en algún momento a algún otro gobernante no le gustaba o no le gusta, los elementos son completamente reversibles, como los nichos que estás viendo, ellos no están afectando estructura de la catedral, pero sí están haciendo que estéticamente la catedral suba unos cuantos escalones».

Se analizó todo, colores, formas y ambientes, y especialmente el impacto visual en la memoria colectiva. «Yo puedo compartir todo porque cuando una restauración no es pública y no es del pueblo, no va a pasar a la memoria colectiva», sentenció. Incluso, los elementos anexos son incluso reversibles, pues no se trata de dañar el templo sino de modernizarlo, sin comprometer una integridad como patrimonio de la nación.
«Este primer impacto visual que ustedes tuvieron cuando vieron en los altares, no se les va a olvidar y van a saber que hay dorados, que hay vino tinto, que hay beige, porque es una cosa que no habían visto, pero que viene de todo un proceso de análisis histórico donde aparecen los arcos, donde aparecen ese tipo de columnas», explicó.
«Cuando hagan el recorrido van a ver que hay unos elementos escarificados totalmente de las paredes, eso se llama testigos, y que es lo que nos muestran esos testigos, los materiales y los sistemas constructivos de todas las épocas en que ha vivido la catedral. Aparecen elementos, algunos dirán que son nichos, otros dirán que son ventanas, nosotros lo vamos a dejar en la imaginación de la gente. Sabemos lo que son, pero eso es importante porque hace que la catedral se vuelva parte de ti, de él, de la gente que está aquí».
Prosiguió Pulido: «Hacer restauro simplemente por hacerlo, y no estoy criticando a nadie, simplemente voy a pintar las paredes de este color, voy a arreglar para que se vea bonito, es preferible no hacerlo, porque no te estás involucrando con la edificación, la edificación te tiene que ganar como restaurador, como equipo de restauro para que puedas tener un excelente resultado. Eso es lo que nosotros hemos hecho, entonces cuando tú ves los nuevos nichos que aparecen en la capilla Mariana, que están en las paredes que dan hacia la avenida Bolívar, son elementos reversibles, pero que estéticamente tienen una carga importante» y que consolidan el ambiente eclesiástico.
ES UN MUSEO
«¿Qué quisimos hacer, además de todo esto por indicaciones del señor alcalde Rafael Morales? Hiciéramos la iglesia casi un museo. Cuando tú ves los nuevos santos donde están, son obras de arte, porque para nosotros los católicos son obras de arte, pero los puedes estudiar.
Aquí vamos a formar grupos de muchachos que van a ser los guías dentro de la iglesia, como si estuvieran en un museo, y te puedan decir este sagrario fue hecho por la orfebre Susana Ruiz, así como cada una de las piezas, las que podemos datar, porque hay unas que no sabemos, por su edad o porque no tienen una ficha de registro».

Qué es lo que se quiere, la respuesta es sencilla: «lo que nosotros queremos, que de verdad la iglesia no sea para venir a oír la misa, sino para involucrarte con ella, porque, aunque no lo crea, desde las iglesias puedes estudiar todas las etapas por las que ha pasado una ciudad. Históricamente. Además, es un legado histórico, y la mayoría de las catedrales, en el resto del mundo, las personas las visitan por la arquitectura, por la historia…».
LUGAR TURÍSTICO
Los objetivos trazados con la restauración, que tuvo como ente rector a la Alcaldía de Girardot, y el esfuerzo de coordinación del alcalde Rafael Morales, va más allá de lo meramente religioso.
Se busca que «los turistas, las personas que visiten Maracay digan, ‘voy a ver a la catedral, porque tiene una cantidad de valores que quiero estudiar’. Nosotros aquí hemos querido, de alguna manera, involucrar al pueblo».
«Al presentar el dorado, me dicen, ¿por qué el dorado? Es la riqueza de la iglesia, no como riqueza material, es la riqueza que nos da como espiritualidad, y está en ese dorado. Está la tranquilidad del vino, que nos recuerda la consagración cuando estás en el altar. Todas esas cosas fueron estudiadas por nosotros, para poder, a lo mejor, no puedo decir, porque sería, y no soy, totalmente prepotente, decir: es el mejor trabajo. Es un trabajo hecho con cariño, para que puedan tener todos los maracayeros, todos los aragüeños, un sitio de que digan, es mío y es importante».
TOTALMENTE MARIANO
Consultado sobre su visión personal sobre la restauración, Pulido señaló la capilla de las Vírgenes, la capilla Mariana; «porque yo soy totalmente mariano, yo creo en la virgen, sobre todas las cosas, y disfruté haciendo una capilla para las Vírgenes. Es como un legado a mis abuelas y a mi mamá, a mi tía, que ya no están, pero que eran totalmente marianas. Entonces, es lo que yo te digo, si no sientes desde el corazón y no disfrutas, no estás haciendo».
Ya prácticamente finalizado el proyecto, cuando meses y meses de estudio y esfuerzo físico se circunscriben a la orden final de reinaugurar, los responsables del trabajo sopesan la experiencia.
«Ha sido un impacto emocional para mí, porque las señoras me abrazan, me besan, me bendicen, los señores me dan la mano, me abrazan también, por la iglesia que están viendo. Cuando yo vi señoras arrodillarse frente a esta capilla donde estamos y llorar, ya yo dije: creo que lo logré, que lo logramos. Y de verdad que me emociona muchísimo este trabajo, porque yo había hecho teatros, centros culturales, pero es la primera vez que trabajo verdaderamente con una iglesia, y de verdad que estamos encantados. Además, la ayuda que hemos tenido del alcalde, de las autoridades eclesiásticas, ha sido bien importante para poder ir espacio por espacio».
¿Y cuál es la expectativa que tiene cuando esté abierto todo público?: «Que la gente diga: ¡Guau!».
ÁNGELA CASTRO y JOHNNY OZALH | elsiglo
fotos | JAIVER VARGAS
GM
