El constante aumento en el precio de la carne roja en los establecimientos es un reflejo de la acelerada devaluación del bolívar que encarece progresivamente la adquisición y reposición de inventario para los comerciantes. Los carniceros del estado Aragua han alzado su voz para explicar la compleja cadena de costos que termina afectando el bolsillo del consumidor final.

Marcelino Fernández, presidente de la Asociación de Carniceros del estado Aragua, fue preciso al diagnosticar la raíz del problema. Aseguró con propiedad que «el precio de la carne sí se ha mantenido, lo que no se ha mantenido es la devaluación de la moneda», confirmando que la inestabilidad cambiaria es el verdadero enemigo del sector.
El proceso de incremento comienza desde el origen en el campo, agravado por los costos logísticos en Venezuela. Fernández explicó que el valor del animal vivo se cotiza en divisas. «En el campo un toro vale dos dólares, por decir algo, precio costo vivo aquí. Tiene que pagar una doble movilización al centro del país».
Luego de la movilización y el sacrificio, el costo de liquidación del matadero al carnicero ya ha sufrido una escalada significativa. El precio al que el matadero pone el producto a la venta oscila «entre cuatro u ocho, cuatro o nueve dólares. Se lo pone al carnicero a ese precio», indicó Fernández.
La mayor carga al costo ocurre en la carnicería, debido a la pérdida de peso por el deshuesado y el tratamiento de la carne. Una vez que el carnicero realiza el proceso, el rendimiento del producto disminuye drásticamente, incrementando el precio base.
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Más detalles sobre mientras más se devalúa el bolívar más sube el precio de la carne
«El carnicero ya prácticamente ha de deshuesar esa carne, que sale casi a cinco. Pierde 40% ya la carne le sale en 9,5 en divisa. 9,5 y hasta 10 dólares le sale esa carne colocada en el centro del país», detalló Fernández, señalando que esta pérdida es la que presiona el valor final.
Si se convierte este costo base en bolívares, se hace evidente la presión inflacionaria y cambiaria. La diferencia con la tasa oficial del Banco Central de Venezuela (BCV) influye en el precio de venta al público, que fluctúa en el rango de «14 y 13 dólares, dependiendo a cómo esté el incremento que se dé en la inflación».
A esta compleja ecuación de costos se suman los gastos operativos fijos. Los comerciantes deben cargar al precio el «alquiler de los locales, servicios carniceros, luz, patente, servicio público, Seniat, entre otros», elementos que complican aún más la posibilidad de ofrecer precios bajos y estables.
Finalmente, Fernández recordó que los precios de venta al público en las carnicerías son dinámicos y varían significativamente dependiendo no sólo de la tasa de cambio, sino también del tipo de corte de carne (primera, segunda) y de las políticas de costos de cada establecimiento.
FABIOLA RODRÍGUEZ | elsiglo
Foto| JOEL ZAPATA
MG