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José Gregorio Hernádez: 76 años de esperanza y fe

La iglesia católica en Venezuela vive una momento histórico, dos personas comunes que vivieron su vida en amor a Dios, abren el camino a la santidad para millones, demostrando que ser santo no es algo reservado de unos pocos, sino un llamado generalizado para todos sin distinción.

José Gregorio Hernádez: 76 años de esperanza y fe

Luego de 76 años de espera, pero con la fe intacta en cada corazón, el Dr. José Gregorio Hernández llega finalmente a los altares y escribe su nombre, símbolo de un hombre entregado a servir con amor, en el libro de los santos del mundo.

Un acontecimiento que une la fe y la ciencia, dos formas de vida que el médico de los pobres supo compaginar para servir a su gente, demostrando su entrega profunda a un estilo de vida entre amar a Dios y salvar vidas.

Venezolanos en el mundo, celebran este acontecimiento, y siempre tiene una reseña que dar de este ciudadano ejemplar. Para Astrid Blanco, fiel seguidora de José Gregorio Hernández, la devoción comienza desde muy niña «es una devoción que ha trascendido de generación en generación, comenzando por mi bisabuela materna, quien siempre nos enseñó a orar y a pedir la intercesión del doctor, sobre todo en casos difíciles». Afirma que el pueblo venezolano siente al Dr. Hernández como propio porque «es un símbolo de fe y esperanza».

Astrid cuenta un testimonio de profunda fe «particularmente estoy agradecida con él, en el año 2021 tuve la oportunidad de ver obrar un milagro, mi papá estaba prácticamente desahuciado» afirma que tras implorar con mucha fe a José Gregorio Hernández, Dios intercedió a través de él para su curación «mi papá con ciertas dificultades pequeñas de salud, sigue vivo, sigue en pie» considerando al santo venezolano como «su médico de cabecera».

Para ella, José Gregorio es «un gran santo, milagroso y protector de todo el pueblo venezolano» por ello le pide «que sane nuestra sociedad, nuestros corazones, que no solamente nos sane en la parte médica, sino también en la parte espiritual».

Para José Javier Sánchez, la devoción al santo venezolano inicia desde la infancia «mis abuelas eran devotas del Dr. José Gregorio Hernández, y tenían una imagen, un cuadro que yo aún conservo». Sánchez afirma que, José Gregorio es considerado como un hombre «caritativo y bondadoso» quien ayudó a los más necesitados sin esperar nada a cambio. «Un hombre religioso de mucha fe, como lo es el venezolano».

Al conversar sobre qué le pide, dice «salud para mi familia, para mis amigos, para todo el pueblo venezolano» afirmando que esta es la petición más repetida por los venezolanos durante años, y ahora el mundo entero al verlo convertido en santo.

«Yo crecí con una devoción que sentía mi mamá por el Dr. José Gregorio Hernández» así describe Ana Quevedo como fue el conocer a esta figura emblemática para la sociedad, «en la casa mi mamá tenía un cuadro de él. Un cuadro que se ve mucho hoy en día por allí, donde él está con un enfermo» afirma que para su madre aquello era profundamente «sagrado».

Ana afirma que, cuando alguien le comentaba a su madre de alguna persona enferma decía: «se lo voy a encomendar o vamos a encomendárselo al Dr. José Gregorio Hernández para que tú veas que todo eso va a pasar». Lo que demuestra una profunda devoción al médico de los pobres.

Respecto a un testimonio en particular, se remonta al año 2008, «mi mamá tuvo una caída donde se fracturó el brazo derecho» eso derivó en problemas con el hueso, el cual el doctor que la atendió trató de llevarlo a su posición original y la enyesó, sin embargo cauto con el diagnóstico dijo «que era difícil que eso le soldara por la edad y por el problema de osteoporosis». Pero como no podía ser de otra forma, su madre imploró al Dr. Hernández para que Dios intercediera y lograra el milagro. Al cabo de un mes «el doctor se sorprendió porque efectivamente a mi mamá el hueso le soldó» y no hubo necesidad de una operación, «para ella ese fue su Dr. José Gregorio Hernández que le hizo el milagro», acotó.

Agrega que para su familia, la canonización representa «una profunda carga emocional» por la «fe inquebrantable» que su madre, tenía por él. Finalmente, la fiel seguidora le pide al nuevo santo venezolano por la salud «para mí, para mi familia, para mis amigos, para todos en Venezuela y el mundo».

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LUIS GUZMÁN | elsiglo

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