El juicio oral contra el expresidente brasileño Jair Bolsonaro y otros siete acusados de golpismo comenzó este martes con malas noticias para los reos: la Fiscalía pidió que todos sean condenados y el juez instructor les insinuó una sentencia severa por intentar imponer «una verdadera dictadura».

La primera jornada del pleito, que se celebra en la Primera Sala de la Corte Suprema y concluirá la próxima semana, fue dedicada a la lectura del informe del caso, la sustentación del fiscal general, Paulo Gonet, y la exposición de cuatro de las ocho defensas.
Antes de desmenuzar el caso, en el que Bolsonaro se enfrenta a una posible pena de hasta 40 años de prisión, el relator Alexandre de Moraes rompió el protocolo y defendió «la absoluta» transparencia y legalidad del proceso frente a las injerencias de Estados Unidos.
El Gobierno de Donald Trump ha sancionado a varios jueces del Supremo brasileño, incluido De Moraes, e impuso aranceles del 50% a parte de las importaciones brasileñas en represalia de lo que considera una «caza de brujas» contra su aliado político.
Pero De Moraes se mostró inflexible: «Estas tentativas de obstrucción no afectarán a la imparcialidad y la independencia de los jueces de este tribunal».
Afirmó que la historia brasileña sumó un nuevo intento de golpe que buscó «instalar un estado de excepción y una verdadera dictadura», tras la derrota de Bolsonaro en las elecciones de 2022 frente al actual mandatario, el progresista Luiz Inácio Lula da Silva.
Gonet tomó la palabra y afirmó que la trama golpista estuvo liderada por Bolsonaro y llevó a cabo «múltiples acciones» con un solo objetivo: impedir la investidura de Lula y mantenerse en el poder, sin reconocer su derrota electoral.
Sostuvo que el complot se gestó desde 2021, cuando Bolsonaro inició una campaña de difamación contra las instituciones y puso en duda la legitimidad del proceso electoral, y tuvo como colofón el asalto a las sedes de la Presidencia, el Congreso y el Supremo del 8 de enero de 2023, por parte de miles de bolsonaristas.
«El grupo liderado por Bolsonaro desarrolló un plan progresivo y sistemático de ataques a las instituciones democráticas» y «movilizó el brazo armado del Estado» para «impedir la investidura de Lula y minar los poderes de la Justicia», argumentó.
Según Gonet, la conspiración también planeó de manera «minuciosa» el asesinato de Lula, del vicepresidente Geraldo Alckmin y del juez De Moraes.
Destacó que los autos están repletos de pruebas, pues la «organización criminal» documentó casi todas las fases de su aventura autoritaria por medio de archivos, planillas, mensajes, discursos y borradores de decretos.
«Todos contribuyeron para la consumación del proyecto autoritario de poder», que solo fracasó por la negativa de los comandantes del Ejército y la Aeronáutica, aseguró.
Así, consideró que los hechos están «suficientemente probados» para condenar a los ochos procesados, entre los que figuran exministros de Bolsonaro y jefes militares.
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Bolsonaro, en prisión domiciliaria por intentar obstruir el proceso, siguió esta primera jornada desde su casa, en Brasilia. Alegó problemas de salud para no asistir, pero se dejó ver ante los medios apostados delante de su casa con el pulgar hacia arriba.
Por su parte, un juez del Tribunal Supremo de Brasil acusó este martes al expresidente Jair Bolsonaro y a siete de sus excolaboradores de haber buscado instalar una «verdadera dictadura» en el país, al intentar dar un golpe de Estado contra Lula luego de las elecciones de 2022.
«Lamentamos que en la historia republicana brasileña se haya intentado de nuevo un golpe de Estado, pretendiéndose la instalación de un estado de excepción y de una verdadera dictadura», dijo el juez Alexandre de Moraes al presentar el informe final del caso.
EFE
AC
