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Piñaterías y tiendas de arreglos viven su temporada dorada

Al Este del estado Aragua, específicamente en el municipio José Félix Ribas, las tiendas de arreglos y piñaterías han comenzado a disfrutar de una intensa temporada de alta demanda, que se ha sostenido durante los últimos dos meses en un contexto donde las celebraciones escolares y el Día del Niño han impulsado notablemente el consumo de detalles personalizados, obsequios decorativos y artículos festivos.

Los birretes son los preferidos.

Javier Trejo, trabajador en una reconocida tienda de este ramo, ubicada en la emblemática esquina de Soco, en La Victoria, comenta que desde finales de mayo comenzaron a notar un movimiento inusual, pero gratamente recibido, en la compra de arreglos con globos, golosinas, papel brillante y motivos alegres, así como en los tradicionales birretes escolares decorados.

«Pese a las dificultades del día a día, la gente sigue celebrando y eso se agradece. Se nota que hay espíritu, sobre todo cuando se trata de premiar un esfuerzo académico. Los venezolanos y sobre todo los ribenses somos muy alegres», manifestó Trejo.

Este repunte, asegura, no sólo ha beneficiado a su establecimiento, sino también a otros comercios similares que han visto cómo la creatividad y la emotividad vuelven a tener un espacio importante entre las prioridades de los ribenses.

A su juicio, los ciudadanos valoran cada logro, especialmente aquellos relacionados con la educación de sus hijos, por lo que buscan la manera de realzar esos momentos a través de un detalle simbólico.

Fiestas que coinciden y favorecen

La euforia por el fin del año escolar coincidió además con otra festividad cargada de ilusión y ternura, el Día del Niño. Esta efeméride también motivó a padres, representantes y organizaciones comunitarias a adquirir arreglos y recuerdos llamativos, lo que generó una segunda ola de encargos para las piñaterías y tiendas de regalos del municipio.

Javier Trejo, comerciante.

«Este año se juntaron dos fechas clave que activan la emoción de la gente, los actos de grado y el Día del Niño. Muchos buscan arreglos para sus hijos, sus ahijados o para colaborar con alguna actividad en su comunidad. Hemos trabajado sin parar porque cada pedido es único, especial y lleno de color», expresó Trejo.

Los arreglos pueden encontrarse desde los 5 dólares, dependiendo del tamaño, el número de elementos incluidos y la temática deseada, incluyen desde globos metálicos y dulces variados, hasta mensajes personalizados y adornos con papel crepé o vinil.

En cuanto a los birretes, especialmente solicitados para preescolares, estudiantes de primaria y bachilleres, los precios comienzan en 15 dólares, según el nivel de detalle y los acabados solicitados.

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Una vitrina de creatividad

Además de las buenas ventas, este fenómeno ha servido como una plataforma de exposición para muchos de estos emprendedores, quienes han visto en estas celebraciones una oportunidad para dar a conocer la calidad de su trabajo.

«Muchos clientes han llegado por recomendación o porque vieron nuestros arreglos en otros actos. Las mismas fiestas se convirtieron en vitrinas para mostrar lo que sabemos hacer», relató Trejo.

La variedad de colores, materiales y estilos, así como la personalización de cada pieza, ha sido clave para mantenerse competitivos en un mercado donde la estética y el simbolismo cobran cada vez más valor.

«Hay quien quiere algo clásico, otros, algo más divertido, otros, más tierno. Nos adaptamos a todo, porque cada niño y cada estudiante merece su momento», acotó.

El espíritu festivo prevalece

En un municipio que también ha atravesado sus desafíos, este tipo de manifestaciones demuestra que el sentido festivo sigue firme entre los habitantes de Ribas. Lejos de rendirse ante las adversidades, muchas familias siguen apostando por el detalle, el gesto simbólico y la celebración como formas de reconocimiento y alegría compartida.

Con una temporada que ha permitido consolidar clientela, sumar nuevos encargos y proyectarse de cara a futuras fechas como el inicio del año escolar o la Navidad, los comerciantes del ramo creativo y festivo se muestran optimistas.

«Nos queda mucho por celebrar todavía. Mientras exista alguien que quiera regalar una sonrisa, aquí estaremos», concluyó Javier Trejo con entusiasmo.

DANIEL MELLADO | elsiglo

MG