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Las verduras al alza en Ribas

Las verduras se consolidan como la mejor alternativa de consumo alimentario para los habitantes del municipio José Félix Ribas, en el estado Aragua, especialmente en una época donde la inflación sigue marcando el ritmo de los bolsillos familiares.

Los sitios de venta de verduras permanecen con buen volumen de compradores

Con una presencia habitual en los mercados, calles y esquinas de La Victoria, los productos de la tierra están viviendo un segundo semestre del año con un comportamiento comercial mucho más dinámico que el primero. Así lo aseguró Sandry Piña, vendedora en un punto fijo de verduras ubicado en la calle Rivas Dávila.

«Desde que comenzó julio, hemos notado un aumento en la demanda. El primer semestre no estuvo mal, pero este mes ya supera las expectativas y eso de verdad nos mantiene bastante contentos y a la expectativa», mencionó.

Y es que, no se trata sólo de un incremento en el movimiento de compradores, sino de un patrón de consumo que se ha ido ajustando a la realidad económica del país.

Piña explicó que los clientes compran de acuerdo con su presupuesto, oscilando entre porciones mínimas de medio kilo, hasta pedidos mayores que superan los 20 kilogramos, muchas veces destinados a reuniones familiares o ventas de comida preparada.

La bolsa que resuelve

Como respuesta creativa a los distintos niveles adquisitivos de la clientela, muchos vendedores han decidido ofrecer combos surtidos de vegetales a un precio fijo. «Inventamos una bolsa mixta de verduras por 97 bolívares. Incluye un poco de todo: Yuca, papa, ocumo, ñame, zanahoria; así el cliente lleva variedad, sin tener que gastar tanto», explica Piña.

Sandry Piña, vendedora

Esta estrategia ha sido bien recibida, ya que permite a las familias preparar comidas completas y nutritivas, sin tener que hacer grandes sacrificios. Además, permite aprovechar mejor los alimentos disponibles, evitando el desperdicio y fomentando una cultura alimentaria del aprovechamiento.

Las favoritas de la mesa

Aunque todos los vegetales tienen salida, Piña asegura que hay unos que se venden más que otros. «La yuca y el ocumo son los más buscados, porque rinden muchísimo y se pueden hacer de muchas formas: Sancochados, fritos, en pasteles, como puré. Igual pasa con el ñame y la papa. La gente los prefiere porque llenan y gustan a todos en la casa», detalló.

Este tipo de tubérculos, además de su versatilidad, tienen la ventaja de conservarse por más tiempo, lo que representa un valor agregado en momentos donde cada bolívar cuenta. En el caso de otros vegetales como: Zanahorias, auyamas, cebollas o ají dulce, aunque también tienen buena salida, los clientes suelen comprarlos en menor cantidad y para ocasiones puntuales.

Fechas que impulsan la olla

Con la cercanía de celebraciones como el Día del Niño y las fechas patrias, entre ellas, el 24 de julio, natalicio de El Libertador, los comerciantes de verduras se mantienen optimistas ante lo que parece ser una temporada favorable.

«En esas fechas, mucha gente hace hervidos para compartir con la familia o los vecinos, y allí las verduras no pueden faltar», expresa Piña, señalando que ya ha recibido pedidos anticipados de clientes habituales.

Los tradicionales «Sancochos», no sólo son símbolo de unión y celebración, sino que también representan una opción rendidora y accesible, donde las verduras son las protagonistas. Además, la venta de alimentos en fechas especiales genera un efecto en cadena que beneficia a los pequeños comerciantes, agricultores y transportistas del eje Este de Aragua.

Un ciclo virtuoso desde la tierra

Siendo así, que esta tendencia en alza también da señales positivas para quienes producen los alimentos. Si bien el transporte, el clima y los costos de cultivo siguen siendo factores que afectan la cadena de distribución, la preferencia del consumidor por lo natural impulsa un ciclo virtuoso que contribuye al sostenimiento de las economías populares.

«Cuando el cliente compra verduras, está ayudando a quien vende, sino también al que siembra. Es una rueda que mueve a todos», comenta Piña con satisfacción, reconociendo que si bien la situación económica sigue siendo complicada, la conexión con lo esencial sigue marcando la pauta.

En resumidas cuentas, en tiempos de apretón presupuestario, las verduras no sólo alimentan el cuerpo, sino también el ingenio. Son sinónimo de creatividad en la cocina, de sabores tradicionales que no se olvidan y de la esperanza de que, con poco, aún se puede hacer mucho.

DANIEL MELLADO | elsiglo

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