El hallazgo de dos cadáveres en avanzado estado de esqueletización, encontrados en una fosa clandestina en las montañas del sector Agua Blanca, parroquia Belén del municipio Carlos Arvelo del estado Carabobo, tendría una relación con el crimen organizado.

La principal hipótesis que se maneja es la presunta vinculación de los cuerpos con la banda criminal conocida como «El Chevrolet», que, al parecer, domina esa jurisdicción. Este grupo delictivo es señalado por el cobro de «vacunas» a productores agrícolas, secuestros, extorsiones y otros delitos tipificados en el Código Penal Venezolano.
Se presume que estos fallecimientos son producto de un ajuste de cuentas entre bandas rivales que se disputan el control territorial de la zona. Inicialmente, se había rumoreado la existencia de hasta diez fosas clandestinas en el área boscosa; sin embargo, hasta el momento, solo se ha confirmado el hallazgo de dos, de donde se recuperaron las osamentas.
Los restos óseos están siendo sometidos a rigurosas experticias antropológicas, odontogramas forenses y otros estudios que podrían tardar varias semanas. La identificación de las víctimas se presenta como un proceso complejo y delicado.
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En el operativo de localización de los cadáveres, se destacó el trabajo de la Brigada Canina Forense de Bello Monte, en la ciudad de Caracas, así como del personal médico del Servicio Nacional de Medicina y Ciencias Forenses (Senamecf ) y de los funcionarios del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc).
La investigación, bajo la supervisión del Ministerio Público del estado Carabobo, se mantiene en curso por parte de un equipo multidisciplinario conformado por instrucciones de la directiva del cuerpo detectivesco, según se informó a los medios de comunicación.
LUIS ANTONIO QUINTERO | elsiglo
JV