El fallido golpe de Estado del 4 de febrero del 1992 marcó en definitiva el inicio de una transición política en el país y sus consecuencias configuran el actual estado de la nación.

En aquella fecha, los insurrectos liderados por el teniente coronel Hugo Chávez Frías, no lograron derrocar al gobierno de Carlos Andrés Pérez, pero sentaron las bases para un cambio progresivo de la República, que para entocnes había entrado en una espiral de crisis social, política y económica.
Hoy, 34 años después de la autodenominada «Operación Zamora», el profesor Mauricio Maracara, cronista de Maracay y Choroní, destacó que aquellas acciones militares fueron el resultado de una política excluyente, corrupta y subordinada a intereses externos, que venía germinando desde la crisis económica que reventó en los años 80.

«Ese espacio de resistencia había ya comenzado a finales de febrero de 1989 con la rebelión de Caracas», explicó. Enfatizó que lo ocurrido durante el 27 de febrero en Caracas, cuando más de tres mil personas perdieron la vida, nutrió a los insubordinados del Movimiento Bolivariano 200 y señaló una fisura institucional.
«El golpe de 1992 fracasó. Pero su impacto político fue tan profundo que cambió la historia en dos: la historia contemporánea venezolana y la historia del siglo XX de nuestra nación», dijo.
El cronista recalcó que esto se condensó en el ascenso mediático y popular de la figura de Chávez, planteando una teoría política diferente, que llevó al fin del pacto de Punto Fijo, y trastocó la alternabilidad entre Acción Democrática y Copei.
«Se apertura el camino a un proyecto político alternativo, que terminó con la transición hacia la Quinta República, conllevando a la promulgación de la Constitución de 1999, y que de igual manera se dio inicio a la construcción de un relato político nacional que dio cabida al pensamiento descolonizador, a la historia insurgente y a la educación emancipadora», estimó.
Para el historiador esta intentona conllevó al despertar de la conciencia popular, pues el «mea culpa» de Chávez se convirtió en una consigna en sectores populares de aquella Venezuela.
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«Tras el fracaso militar de la insurrección, el comandante Hugo Chávez, asumiendo un acto de máxima responsabilidad, única en aquel momento histórico, donde nadie se responsabilizaba de sus acciones, hablando en términos completamente políticos, pronunció su famosa frase: ‘Por ahora’. Esto marcó su ascenso político y la percepción de un compromiso con la recuperación de la dignidad del pueblo venezolano», opinó el cronista.
Recordó además que este fallido golpe despertó la conciencia en ciudades como Caracas, Maracaibo, Valencia y Maracay, siendo esta última el centro militar de la nación desde los tiempos de Juan Vicente Gómez.
Desde nuestra ciudad, «específicamente desde el Cuartel Páez, sale el comandante Chávez con un contingente de soldados en camionetas de pasajeros la noche del 3 de febrero hacia la ciudad de Caracas, así como salieron de la 42 Brigada de Paracaidista en el Cuartel San Jacinto», recordó Maracara.
EL FEBRERO REBELDE
Para el año 1989, el Gobierno de Carlos Andrés Pérez había iniciado la aplicación del «Gran Viraje», que buscaba estabilizar al país, pero que recibió un fuerte rechazo popular que derivó el famoso Caracazo del 27 de febrero.
Dentro de las Fuerzas Armadas, un grupo de oficiales de rango medio, agrupados en el Movimiento Bolivariano Revolucionario 200 (MBR-200), conspiró contra lo que consideraban la corrupción de cúpulas políticas.
La acción castrense estuvo liderada por los tenientes coroneles Hugo Chávez, Francisco Arias Cárdenas, Yoel Acosta Chirinos y Jesús Urdaneta Hernández, entre otras figuras militares de rango intermedio.

En aquella madrugada, cuarteles de Caracas, Maracay, Maracaibo y Valencia se revelaron, para iniciar el intento de derrocamiento, no obstante la sublevación en la capital fracasó, al no lograr la toma del Palacio de Miraflores ni la captura de CAP, que ese día regresaba al país.
Pero la última palabra no la tuvo el Gobierno ese día. Chávez ya estaba detenido, pero con el aval gubernamental, ofreció unas breves, pero históricas declaraciones, que marcaron el fin de la insurrección militar y el inicio de un nuevo proyecto político que lleva ya 27 años en el poder.
«Compañeros, lamentablemente, por ahora, los objetivos que nos planteamos no fueron logrados en la ciudad capital. Vendrán nuevas situaciones y el país tiene que enrumbarse definitivamente hacia un destino mejor», sentenció Chávez el 4 de febrero de 1994.
Los cabecillas del MBR-200 fueron arrestados y encarcelados en el Cuartel San Carlos y Cárcel de Yare. El sistema democrático fue defendido casi por unanimidad por las fuerzas políticas de entonces, con la única voz crítica de Rafael Caldera. No obstante, quedó en evidencia la impopularidad de las medidas de Carlos Andrés Pérez y el debilitamiento del modelo político, que vivió una implosión lenta, pero sostenida hasta 1998.
En diciembre de ese año, el triunfo electoral de Hugo Chávez derribó aquel sistema, y el 2 de febrero de 1999, cuando asumió la presidencia de Venezuela, arrancó la era de la revolución bolivariana, que sigue vigente.
Ahora, 34 años de aquellos acontecimientos, Venezuela atraviesa una nueva etapa en su vida política, marcada por la intervención extranjera, pero con el chavismo todavía en el poder.
LINO HIDALGO | elsiglo
