Tocar piano es amar, aprender y desafiar la música

En Venezuela, la formación musical es uno de los campos que se intenta trasmitir a los jóvenes desde los inicios de su desarrollo; ya sea para que los chamos tengan un pasatiempo divertido y educativo, o por el simple deseo de ellos y comentarles a sus padres: quiero aprender a tocar un instrumento.

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Tocar piano es amar, aprender y desafiar la música

Todo niño o niña que entra a una escuela de música se devela a buscar lo que le llame más la atención, y con eso en mente, muchos se dirigen a lo que promueva en ellos un interés muy grande. Conforme a esto Sebastián Rodríguez, 22 años, y Félix Puerta, 20 años, comunicaron como fue crecer y convertirse en pianistas, reflejándose en cada uno su relación con el instrumento que los acompaña actualmente.

Ambos jóvenes, uno de Cagua y el otro de Maracay, iniciaron iguales sus estudios musicales desde muy pequeños, pero con historias muy particulares y diferentes de las cuales atrajo a sus vidas rutas de evolución muy significativas.

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SEBASTIÁN

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Sebastían Rodríguez

Sebastián: «Mi primer encuentro con la música fue a los 7 años cuando comencé a estudiar violín y a cantar con los niños cantores de Cagua, pero ambas cosas las terminé abandonando al año, ya que mi profesora me dijo en ese momento que no tenía talento para la música.

Tiempo después, como a los 11 años, inicié clases de guitarra en una academia, ahí estuve aproximadamente un año hasta que a mis padres se les dificultó pagarla. Sin embargo, pasaron los meses y me cambié a la Casa de la Cultura de Cagua donde duré poco, ya que luego entré al Sistema de Orquestas y Coros de la ciudad. Ahí comencé en el coro de iniciación y decidí formalmente, cerca de los 15 años, tomarme en serio el piano.

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Sebastián acompaña a uno de sus compañeros

También con mis estudios de guitarra y a los 6 meses, por cosa de casualidad, empecé a ver clases de piano en la sede de El Sistema en Maracay y posteriormente entré al Coro Sinfónico de Aragua; duré un año ahí.

Ascenso artístico

Luego tuve que irme a Caracas tras quedar en el Coro Metropolitano y la Schola Çantorum de Venezuela. Por diversas razones, no tuve la oportunidad de estudiar piano si no hasta dos años después en la Escuela Juan Manuel Olivares donde aún estudio, al igual que en Unearte. Actualmente formo parte de la agrupación coral Ángel Sauce; soy pianista del Orfeón Libertador y estudio canto lírico en la Escuela de Música Pedro Nolasco.

Su formación lo involucra a participar en el crecimiento de otros artistas

Irónicamente, mi prioridad ha sido el canto, pero también tomé el piano, si se podría decir, como mi segunda carrera, porque es un desafío en todos los sentidos. Cada vez que me siento a tocar me enfrento físicamente, intelectual y emocionalmente. Es un rato diario que cada día va aumentando su dificultad y me desafía a ser mejor. Me gusta que el piano te vuelve mejor músico en todos los sentidos, te hace ver la música de una manera no lineal, empiezas a ver todo como un panorama completo y te permite tener dominio de él y estar consciente de todo lo que pasa musicalmente y así uno lo disfrutas más».

FÉLIX

Felix Puerta

Félix: «Diría que mi madre fue mi primera maestra, enseñándome las cosas más básicas de la música. Ella me cuenta que, siempre que escuchaba algo en la televisión que tuviese música, me quedaba atento, escuchando, y a la edad de 4 años inicié formalmente mis estudios en el Sistema, y posteriormente en la Escuela de Música «Federico Villena», en donde inicié al año siguiente. Estudié en ambos, hasta que eventualmente me quedé solamente en la Villena, alrededor de mis 9-10 años. En este último, comencé mis estudios de piano principalmente bajo la tutela de Nadia Colombo, pero no antes sin agradecer a mi profesora del kinder musical, Lorna Repillosa, quien me introdujo, a la que fue mi primera profesora de piano, Génesis Azuaje, con quien vi clases particulares por un buen tiempo, incluso en relación con la Villena.

Durante mi formación pasé por varios profesores de piano, lo cual me costó mucho emocionalmente con una, Nidia Ferrarotto, porque se tuvo que ir del país y le tenía mucho cariño. Luego de ello tuve que adaptarme a otras técnicas de piano, muy opuestas a las que venía aprendiendo, pero que me brindaron un nuevo enfoque y una perspectiva diferente para abordar este gran instrumento. Tuve excelentes profesores, y cada uno de ellos me dejó grandes enseñanzas.

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Desde muy pequeño se interesó en el piano

Fantasía coral

Uno de los momentos más importantes como pianista fue a finales del año 2022, cuando recibí la llamada urgente de una amiga sobre que necesitaban a un pianista para un concierto, y la pieza en cuestión era la Fantasía Coral de Beethoven, una pieza que admiraba cuando estaba pequeño, pieza que mi primera profesora de la Villena -Nadia Colombo- interpretó junto a la Orquesta y a los coros de la escuela (donde yo participé en las filas de los Niños Cantores de Maracay) en agosto del 2012.

Diría que todo mi viaje me llevó a ese momento, mi primera presentación como solista, junto no sólo a una orquesta, sino también junto a un coro. Ya ni siquiera recuerdo cuántas veces agradecí mentalmente a mis profesores por enseñarme tan buena técnica, sin la cual no hubiese podido sobrevivir a todas esas melodías, temas, escalas y arpegios. Creo que nunca había pasado tantas horas seguidas ensayando como las que pasé en ese último ensayo general. Porque todos estaban listos, la orquesta ya estaba excelente, y el coro trabajó arduamente por meses para lograr ese resultado. Todo dependía de que yo lograse terminar de afinar ciertos detalles. Afortunadamente, todo salió excelente.

Actualmente estoy cursando el 4to año de la carrera en la Universidad de Carabobo, sede Aragua y soy músico/compositor y multiinstrumentista. La mayoría del tiempo estoy entrelazando mi tiempo haciendo guardias en el Hospital Central de Maracay con mis actividades musicales, porque son tantas cosas las que me hacen amar el piano; desde su sonido, hasta su versatilidad como instrumento, los compositores y el vasto repertorio que crearon para ese instrumento».

JOSÉ ÁNGEL SÁEZ | elsiglo

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