Reparar un televisor básico ronda los 40 dólares

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Dueños y encargados de talleres dedicados a la reparación de televisores en Maracay aseguran que en los últimos meses el movimiento ha mermado debido a la disponibilidad de aparatos genéricos. Y aunque sigue siendo rentable arreglar una televisión antigua, muchas personas optan por adquirir un modelo moderno cuando tienen presupuesto holgado.

Técnicos recomiendan reparar televisores antiguos

Para los técnicos, arreglar una TV pantalla plana hoy en día no es rentable ya que es muy difícil conseguir los repuestos a precios solidarios, ante esta realidad, los TV viejitos se ponen a valer, pues sus repuestos son más baratos.

En este sentido, José Pérez, técnico especializado en TV, expresó que para reparar un aparato se necesitan al menos 40 dólares, incluyendo la mano de obra.

“Uno le da el presupuesto a la clientela, dependiendo de la avería que presenta el aparato y el tamaño, por ejemplo, comúnmente esos equipos presentan fallas en sus filtros, es algo básico y sencillo, se le da precio y la persona decide arreglarlo o no”, dijo.

De igual modo, manifestó que no es recomendable arreglar los llamados “TV genéricos” ya que sus repuestos son difícil de conseguir y en ocasiones tienden a ser muy costosos, incluso superando el valor real del televisor.

“Cuando el cliente trae su aparato uno le da un diagnóstico, a veces sale mejor comprar un equipo nuevo, se gasta más en repuestos y no es factible. La gama de televisores que está saliendo hoy día es conocida como genérica, no tienen repuesto, sale peor el remedio que la enfermedad”, acotó.

REPUESTOS A PRECIOS ELEVADOS

Por su parte, Alí Méndez, resaltó que los repuestos para reparar cualquier aparato tecnológico están costosos, por más pequeño que sea, por lo que ofrecen a los clientes facilidades de pago para que el golpe al bolsillo no sea tan fuerte.

“Reparar una TV, ya sea antigua o de esas modernas tiene su costo, claro, las antiguas tienen mejor durabilidad y sus repuestos son más fácil de conseguir, por eso cada vez que me traen uno les hablo con la verdad. Si yo veo que el aparato no tiene reparo le informo al cliente, no queda de otra, que invierta en una nueva”, declaró.

Finalmente, Méndez destacó que el cliente es quien tiene la razón, por ende, son los que tienen la última palabra, y deben decidir si reparar su aparato o adquirir uno nuevo, por lo pronto, se mantiene a la espera de que el movimiento mejore para así seguir llevando el sustento al hogar.

HERNÁN GONZÁLEZ | elsiglo