El presidente de Sudáfrica critica la escalada de criminalización a migrantes

El presidente de Sudáfrica, Cyril Ramaphosa; criticó este lunes la creciente tendencia en ciertos sectores y movimientos sociales a criminalizar a los inmigrantes, a la luz de la aparición de grupos justicieros xenófobos y del reciente asesinato de un ciudadano zimbabuense.

Ramaphosa
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«Es muy alarmante cómo los recientes incidentes de espíritu antiextranjero en partes del país hacen eco de nuestro pasado del (sistema de segregación racista del) ‘apartheid'»; afirmó Ramaphosa en su carta abierta semanal dirigida a sus compatriotas.

El mandatario criticó que en el país se haya estado viendo a individuos ser frenados por la calle y obligados a ofrecer sus documentos de identidad y a probar su estatus migratorio.

También reprochó que haya «algunos líderes políticos» que han estado haciendo comentarios sin base científica sobre los inmigrantes -muy abundantes en la nación austral, que es históricamente un foco receptor especialmente para ciudadanos de otras partes de África-; para explotar el malestar de la gente y engordar su capital político.

«Hemos visto protestas dirigidas sobre los hogares de otra gente y sus moradas siendo objeto de redadas en busca de pruebas de actividad criminal. Hemos visto a gente siendo atacada, herida e incluso muerta por su aspecto o porque tenían un cierto acento. Así es como los opresores del ‘apartheid’ operaban»; añadió Ramaphosa.

El mensaje del presidente fue emitido a la luz de una nueva oleada de aumento de los movimientos antinmigrantes en el país; entre los que se ha hecho especialmente popular el conocido como Operación Dudula (que se traduce como «expulsar» o «echar» en los idiomas zulú y xhosa).

Este movimiento comenzó organizando campañas en las redes y marchas en ciertas zonas de Johannesburgo; pero poco a poco se ha ido extendiendo a otras zonas del país acosando e incluso obligando a cerrar comercios regentados por inmigrantes.

Esta clase de movimientos, que se expanden sobre todo por los barrios más vulnerables (alimentándose de los altos niveles de pobreza y de desigualdad); responsabilizan a los inmigrantes ilegales de la alta criminalidad.

El jueves pasado, una turba compuesta por supuestos justicieros xenófobos quemó vivo a un ciudadano zimbabuense en el distrito de Diepsloot; en la zona norte del cinturón metropolitano de Johannesburgo y una de las áreas donde estas tensiones están siendo más graves.

Los asesinos, según la prensa local; le acusaron de robo y asesinato y le exigieron su pasaporte antes de matarlo.

Esta muerte, que ha causado una gran alarma entre la opinión pública sudafricana, se produjo solo un día después de que el ministro de Seguridad sudafricano, Bheki Cele; visitara el área y prometiera más vigilancia policial tras registrarse cinco asesinatos en incidentes separados que están bajo investigación confidencial.

Las tensiones xenófobas son un problema recurrente en Sudáfrica y, a menudo; han desembocado en oleadas de protestas violentas y disturbios, especialmente en los barrios más vulnerables.

Las más graves de los últimos tiempos fueron a finales de 2019, con un resultado de 18 extranjeros muertos; según los datos recopilados la organización pro derechos humanos Human Rights Watch (HRW).

Numerosas comunidades de inmigrantes fueron entonces repatriadas por sus propios países; como Mozambique o Nigeria, y Sudáfrica fue blanco de duras críticas internacionales por la xenofobia.

EFE