Empanada de atún casera,con una masa ligera y crujiente

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La empanada de atún es una de las empanadas gallegas más sencillas y de las que más gustan y éxito tienen, sobre todo cuando hay niños por medio. Es una empanada con un sabor suave y con una masa ligera y crujiente que nos encanta.

FOTO: REFERENCIAL

Hacer una buena empanada gallega es realmente sencillo y no tiene grandes trucos, por no decir que no tiene ninguno; aunque sí es cierto que, como todo o casi todo en la cocina, hay que seguir ciertas pautas para que nos quede una empanada gallega perfecta.

Podemos hacer empanada de lo que queramos, de lo que más nos guste, ya sea más o menos tradicional, pero será nuestra empanada y estará deliciosa. Todos los ingredientes son importantes, pero una buena masa, o la masa adecuada es fundamental y quizá lo más importante de la empanada.

Para el relleno de la empanada, el ingrediente fundamental, que prácticamente todas las empanadas llevan, es la cebolla. Es importante que esté bien pochada, de manera lenta.

Añadir pimiento morrón, pimientos del piquillo o huevo cocido es algo opcional y una vez más al gusto del cocinero, pues según sabemos, las empanadas nacieron como un plato de aprovechamiento, y llevaban lo que había o no se utilizaba en otras elaboraciones.

Para nuestra empanada de atún, haremos una masa sin levadura a la que añadiremos huevo y un poco de harina integral, que le aportará un aspecto rústico que a mí personalmente me encanta, y se asemeja más a las empanadas gallegas de antaño, más rústicas, con harinas molidas a piedra y no tan refinadas.

Ingredientes de la empanada de atún para 8 personas

Para la masa:

  • 450 de harina de trigo panadera
  • 50 g de harina de trigo integral
  • 1 huevo
  • 50 ml de aceite de oliva virgen extra
  • 160 ml de agua
  • 6 g de sal

Para el relleno:

  • 2 cebollas
  • 120 ml de aceite de oliva suave
  • 1 tomate natural
  • 130 g de tomate natural triturado
  • 300 g de atún en conserva escurrido

Preparación:

Comenzamos preparando la masa y, para ello, en un bol ponemos los 450 g de harina panadera, los 50 g de harina integral y le añadimos el huevo, los 50 ml de aceite de oliva virgen extra y 150 ml de agua.

Mezclamos los ingredientes y cuando estén integrados, los dejamos reposar 5 minutos. A continuación añadimos los 6 g de sal y los 10 g de agua restantes. Seguimos amasando para que se desarrolle el gluten.

Cuando la masa esté elástica y se separe de los dedos, la ponemos en un bol para que repose mientras preparamos el relleno.

Para hacer el relleno, pelamos y picamos las 2 cebollas en juliana y las ponemos en una sartén con los 120 ml de aceite, le añadimos el tomate natural picado muy fino y pochamos durante una hora a fuego suave.

Cuando esté todo bien pochado, añadimos los 130 g del tomate triturado y los 300 g de atún, que previamente habremos escurrido del aceite, y mezclamos todo bien. Apartamos del fuego y lo dejamos enfriar un poco antes de preparar la empanada.

Encendemos el horno a 220 °C para que se vaya calentando mientras montamos la empanada. Dividimos la masa en dos partes, una de ellas, un poco mayor que la otra, que es la que usaremos para la base. Le daremos la misma forma que la del molde que utilizaremos, que en este caso va a ser un molde cuadrado de 30 cm x 30 cm.

Estiramos la masa de la base un poco más grande que el tamaño del molde, de tal manera que sobresalga un poco de masa por los bordes cuando la coloquemos encima, de esta manera nos servirá para hacer los bordes y sellar la empanada. Si la masa nos sobresale mucho, la recortamos para que nos quede lo más igualada posible en todos los lados, y reservamos los recortes para luego decorar la empanada.

Ponemos el relleno bien escurrido encima de la base de masa y lo extendemos de manera uniforme sobre ella. Reservamos un poco del aceite escurrido del sofrito para pintar la superficie de la empanada antes de su horneado.

A continuación, extendemos la otra parte de la masa para sellar la empanada y la colocamos encima del relleno. En este caso, nos aseguramos que la masa quede del mismo tamaño que el molde, que tape el relleno, pero que no sobresalga. De nuevo, podemos recortar la masa sobrante y reservamos los restos para decorar luego nuestra empanada.

Sellamos los bordes. Para ello, vamos cogiendo la masa que sobresale de la base, con los dedos de la mano derecha y la volteamos sobre la masa de arriba. Inmediatamente con los dedos de la mano izquierda hacemos presión para que se quede bien sellado. La vamos sellando de esta manera por los cuatro lados de la empanada.

Una vez tenemos la empanada cerrada, con la masa que nos había sobrado hacemos unas tiras y las colocamos encima a modo de decoración. Finalmente, le hacemos un agujero en medio que haga el efecto de chimenea, para que la empanada respire y no se infle durante el horneado.

Pincelamos la superficie de la empanada con aceite del relleno y ya la tenemos lista para poder hornear.

Horneamos la empanada durante 35 minutos a 220 °C y, cuando esté dorada, la retiramos y la dejamos enfriar en el propio molde antes de servirla. Estos tiempos son relativos basados en mi tamaño de empanada y mi horno. En otro tipo de horno pueden variar, por ejemplo, si hacemos una empanada más gruesa en un molde más pequeño, o al contrario, si usamos un molde más grande para una empanada más fina. Por ello mi recomendación es que, cuando la empanada está dorada y crujiente, la retiremos del horno.

El Siglo