Cine venezolano continúa presente y se repotenciará

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Referirse a la historia del cine venezolano, es abordar altas y bajas por su transitar. Tampoco se puede simplificar en la cantidad de films que se han desarrollado en el país, porque serían muchas las cuartillas y guiones para plasmarlo; hoy es una fecha especial para quienes han vivido la experiencia cinematográfica, unos con reconocimiento, otros intentando sobresalir y algunos aventurándose en estas lides, como también los empedernidos cinéfilos -obviarlos sería un egoísmo total- porque sin duda alguna, son quienes le dan el visto bueno o no a las producciones. En fin, entre la creatividad, logros, dilemas y dificultades, este arte ha transcurrido durante más de un siglo en la tierra de Bolívar.

Desde Aragua se impulsó el movimiento fílmico en Venezuela

Hoy se celebran los 125 años del cine nacional, que ha presentado desde diferentes perspectivas la realidad de Venezuela, con una fuerte carga de pensamiento social, incluso, y no es arriesgado puntualizarlo, intentando visibilizar lo sucedido en toda nuestra América.

Se hace necesario como abreboca, para entender lo que significa este día, apuntar que el 28 de enero de 1897 -de acuerdo a una investigación realizada en la Universidad del Zulia- se presentó al público por primera vez la película “Un célebre especialista sacando muelas en el Hotel Europa”, acontecimiento que se le reconoce a los hermanos Trujillo Durán; se hizo en el Teatro Baralt, en la capital zuliana, donde de igual manera se proyectó “Muchachos bañándose en la laguna de Maracaibo”.

La película “Un célebre especialista sacando muelas en el Hotel Europa” fue la primera proyección pública

Pero es prioridad realizar un alto sobre el asunto de la fecha, para evitar contrariedades, toda vez, y así ha quedado como parte de la historia, que hubo una pequeña muestra el 11 de julio de 1896, por esfuerzo del empresario Luis Manuel Méndez, también en Maracaibo. El primero de los casos es el más referencial para los amantes del cine y sus estudiosos, toda vez que es considerada la función que rompió el celofán para dar partida a todo el movimiento cinematográfico en el país.

Cabe destacar que en la arqueología del cine nuestro, ha quedado subrayado, que sus comienzos tiene sus bases desde finales del siglo XIX, pocos años después de la primera presentación pública, el 28 de diciembre de 1895, de los hermanos Lumiére: “La salida de los obreros de la fábrica”.

Desde entonces la cinematografía venezolana ha tenido diferentes etapas, entre vaivenes, pero logrando crecer y colocando su nombre en grandes y pequeños festivales.

En plano general, el cine venezolano ha pasado por todos los hechos políticos y sociales que sucedieron en el siglo pasado y en lo que va de este (XXI). Desde diferentes ópticas, distintos momentos acaecidos, fueron y son, el sustento de las innumerables producciones llevadas a la pantalla grande. Por ello los cineastas contaron al país, a partir de una mirada puntual y crítica, dada la intensidad y variedad de cambios, la realidad marcada en Venezuela, versando su preocupación por el pueblo vulnerable, el abuso de poder, la crisis social, la pobreza, la delincuencia o la prostitución.

Si el momento es oportuno para realizar un balance del cine venezolano, hay que tocar lo ocurrido en las décadas de los 40, 50 y 60, con presencia de las grandes productoras en el país, que tuvieron la osadía de competir con las industrias mexicanas, inclusive con Hollywood. Como olvidar lo alcanzado por Margot Benacerrat en 1959 con la película Araya, quien obtuvo el Premio Superior Técnica y el Premio de la Crítica Internacional del Festival de Cannes.

Margot Benacerrat marcó referencia en el cine venezolano

En los 70, nuestra cinematografía gana prestigio, gracias a los realizadores con un background que permitió captar hasta los más escépticos espectadores; en retrospectiva, cabe mencionar las películas “El Pez que Fuma” de Román Chalbaud, “Cuando quiero llorar no lloro” de Mauricio Wallerstein y País Portátil de Iván Feo y Antonio Llerandi.

Los 80, el cine venezolano asume otra posición buscando renovarse, apoyándose en otras temáticas. Inolvidables son “La casa de agua” de Jacobo Penzo, “Homicidio Culposo” de César Bolívar, “Pequeña Revancha” de Olegario Barrera, “Oriana” de Fina Torres, entre otras producciones.

TENEMOS UNA REPOTENCIACIÓN

El profesor Rubén Serrano, miembro de la Red Popular del Cine y Audiovisual de Venezuela, en el marco de los 125 años de la cinematografía nacional aseguró que es una de las más grandes experiencias audiovisuales que tiene Venezuela, recalcando que ha sido combativo, “que ha aguantado durante más de un siglo, y aquí está con nosotros, continúa presente y se repotenciará”.

Rubén Serrano

“La historia del cine venezolano se puede resumir en valentía, arrojo y sobre todo, en una magnífica obra de todos nuestros realizadores”, enfatizó.

Como si estuviera en una clase de cine documental, Serrano hizo mención a los directores referencia del país: “Indudablemente hemos tenido hombres y mujeres que han marcado hitos fundamentales en la historia del cine venezolano. Puedo citar, desde la creación de Ávila Films fundado por Rómulo Gallegos (1938) y de Bolívar Films por Luis Guillermo Barthell (1940); en los años 50, César Enrique Ludert (“Las Escalinatas”), Margot Benacerraf (“Araya”). Ya en los años 60 con un cine insurgente y la creación del departamento de cine de la Universidad de los Andes”.

En los 70, con el nuevo cine venezolano, Román Chalbaud (“La quema de Judas”, “El pez que fuma”, “Carmen la que contaba 16 años”). De igual manera Mauricio Alestein (“Cuando Quiero llorar no lloro”). Los años 80, las grandes novedades, entre ellas, Solveig Hoogesteijn (“Macu, la mujer del policía”), Clemente de la Cerda marcando un total hito en cuanto a taquilla (“Retén de Catia” y “Agua que no haz de beber”), en fin, la creación de la Villa del Cine, así como del Centro Nacional Autónomo de cinematografía – detalló.

Román Chalbaud ha sido fundamental en la evolución de la cinematografía nacional

El profesor habló de la situación de la producción actual. “La crisis que nos arropó en los últimos años, motivado a la guerra contra Venezuela, el bloqueo y las sanciones, ha impedido que el país no tenga los ingresos que siempre manejó. Uno de los entes, realmente que tiene mayor posibilidad para financiar en el país es el Estado (Villa del Cine, así como el Centro Nacional Autónomo de Cinematografía), por ello hemos tenido una desmejora en cuanto a la producción, pero tenemos una repotenciación en la empresa privada e iniciativas independientes, aunado a las nuevas tecnologías”, expuso. Del futuro del cine venezolano, Serrano destacó que las nuevas tecnologías ayudarán a marcar una nueva historia, aunado a “la gran creatividad que se ha desplegado en todo el país, sobre todo, en las universidades y de personas que están produciendo independientemente. Creo que esa dualidad va a dar un excelente resultado, no sólo en productividad, sino en creatividad”.

El docente tiene certeza que con esta crisis económica y en tiempo de pandemia, los creadores seguirán surgiendo. “Tendremos un gran futuro porque vivimos un gran presente”, acentuó.

NO LO VEMOS

Nelson Escalona, también docente e integrante de la Red Popular del Cine y Audiovisual de Venezuela hizo un repaso de la historia cinematográfica del país.

“Hacer referencia del inicio del cine en nuestro territorio, nos obliga a recordar la perspectiva de esa historia, porque Aragua tuvo un rol muy importante, ya que en esta región se fundaron los primeros laboratorios cinematográficos y de sonido en Venezuela, que tuvieron que ver con las nuevas producciones que se realizaron, como “La Venus de Nácar”, bajo la dirección de Efraín Gómez y su estreno fue en Maracay en 1932, y “Taboga” de Rafael Rivero (1938). Como olvidar que esos estudios quedaban por la esquina El Cañón por la 19 de Abril, donde hoy en día están las canchas”, explicó.

Nelson Escalona

En estos 125 años, dijo, pese a las transiciones históricas, el cine venezolano ha evolucionado y estos tiempos de pandemia nos ha ayudado a continuar en desarrollo. “Desde 1897 hasta la actualidad, como lo diría algún pensador, hemos crecido de lo ordinario a lo extraordinario y lo extraordinario lo estamos haciendo”, añadió.

Crítico y autocrítico, el “teórico” Escalona afirmó que el cine nacional tuvo un “apagón” en los años 60. “Las cosas cambiaron en las décadas siguientes, gracias a los realizadores de cada momento, con más conocimientos y experiencias que constituyeron su bagaje para ejecutar cada proyecto. Pero a veces hablamos del cine venezolano y no lo vemos, y eso le ha hecho daño, en muchas ocasiones nos han reconocido más afuera que en nuestro propio país. Hay que verlo para conocerlo”.

“Hemos tenido directores buenos, regulares y malos, pero eso ha sido parte de la historia del cine nacional”, recalcó.

En estos momentos, Escalona junto a otros dolientes del cine en Aragua, han planteado la revisión en el Consejo Legislativo regional, de la Ley Autónoma del Cine y Audiovisual, como una forma de impulsar la cinematografía en la entidad, con la intención que se extienda a otras partes del país.

“En todas las regiones, en los municipios y en los pueblos, tenemos que hacer cine, que esté presente en cada rincón una Villa del Cine y una Cinemateca Nacional, porque no es solamente proyectar películas, sino también hacerlas en esos sitios, con su gente, como realizadores, creadores, guionistas, escritores”, sentenció.

FORMATO SÚPER 8

Daniel “Hippie” Peña es una referencia del cine y la fotografía en la región aragüeña. “Comenzamos con el cineclubismo, pero llegó a nosotros algo muy hermoso, como fue el formato Súper 8, que habíamos escuchado de los franceses, alemanes y nosotros dijimos que no nos podíamos quedar atrás”, manifestó.

Indicó que trabajar bajo ese formato, era un movimiento de vanguardia, experimental, donde se planteaba una posición crítica.

Daniel “Hippie” Peña

“Nos dedicamos a la producción en Súper 8, Oscar Reyes, Oscar Sánchez, Freddy Cortez, mi persona, entre otros, y nos fuimos a estudiar cine en la Universidad de Carabobo para aprender a manejar cámaras, elaborar un guión y producir películas, y así comenzó nuestro proceso en ese formato”, recordó.

Argumentó el “Hippie” que lamentablemente ese movimiento se debilitó por falta de financiamiento. “En una ocasión nos ofrecieron veinte millones de bolívares con el que teníamos pensado realizar dos películas, pero el dinero nunca llegó”, acotó.

Peña hizo referencia que gracias a la labor con el formato Súper 8, pudieron rescatar salas de cine, así como la escuela del Ateneo de Maracay, que fue un respaldo para los cineastas aragüeños en su formación y que más adelante serían exitosos en la cinematografía venezolana.

APUNTES

  • En consideración a los registros del CNAC, entre 1994 y 2004 se estrenaron en Venezuela 45 películas y se convocaron a 323 mil 371 espectadores a las diferentes salas de cine del país.
  • Además del mérito que alcanzó Margot Benacerrat con “Araya” en el Festival de Cannes (1959), hay otras producciones nacionales que han dejado en alto el nombre de Venezuela, entre ellas, “Hermano” dirigida por Marcel Rasquin, como Mejor Película en Moscú (2010); “Pelo Malo” de Mariana Rondón que ganó la Concha de Oro en San Sebastián (España, 2013); “La distancia más larga” de Claudia Pinto, galardonada como la mejor producción Latinoamericana en Montreal (2013); “Azul no tan Rosa” realizada por Miguel Ferrari, fue la Mejor Película Iberoamericana en los Premios Goya (España, 2014); “Desde allá” de Lorenzo Vigas, en el Internacional de Venecia, adueñándose del León de Oro (2015) como Mejor Película y Mejor Dirección.

Más taquilleras venezolanas

  • Papita, Maní, Tostón (2013)
  • Homicidio Culposo (1983)
  • Macu, la mujer del policía (1987)
  • Secuestro Express (2005)
  • La Hora Cero (2010)
  • Manón (1986)
  • Con el Corazón en la mano (1988)
  • Más allá del silencio (1985)
  • Soy un delincuente (1976)
  • La generación Halley (1986)

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