Un estudio da un giro a la teoría de la evolución de organismos marinos

Los tunicados, una especie marina de aspecto gelatinoso y rodeados de una membrana, habrían sido en su origen una especie sedentaria, adherida a las rocas, pero que habría logrado la movilidad debido a la pérdida de genes del corazón, señala un estudio que publica hoy "Nature".

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La investigación, firmada por científicos españoles y que ocupa la portada semanal de la revista, aporta evidencias que suponen un giro a la teoría considerada como más plausible sobre la evolución genética y el movimiento de los tunicados, que pertenecen al grupo hermano de los vertebrados.

Durante muchos años, en el campo de la biología evolutiva no se había prestado demasiada atención a la pérdidas de genes porque la mayoría de los estudios se centraban en cómo las duplicaciones de genes podían ocasionar nuevas funciones biológicas en las especies.

Sin embargo, esta pérdida de genes no es "excepcional", sino un fenómeno evolutivo mucho más frecuente de lo que creen los investigadores, según explicó el primer autor del estudio, Cristian Cañestro, de la Universidad de Barcelona.

A priori, se pensaba que un gen simplemente se perdía cuando ya no lo utilizaban los diferentes organismos (proceso que se conoce como evolución regresiva).

Sin embargo, el equipo ha identificado que se producen más pérdidas de genes de carácter adaptativo, es decir, que perder ciertos genes "puede comportar ventajas evolutivas o innovaciones biológicas, como el movimiento", añadió Cañestro.

El grupo usó la especie "Oikopleura dioca", un organismo marino que forma parte del plancton de los mares tropicales y templados, para estudiar el impacto de la pérdida de genes como fuerza evolutiva.

Los resultados señalan que la pérdida de genes estaría ligada a tres innovaciones de los tunicados con movimiento: un desarrollo más rápido del corazón, una estructura laminar de este que permite mejorar la circulación y la desaparición de musculatura faríngea.

Antes del estudio, la comunidad científica pensaba que el ancestro común, tanto de tunicados fijados en el suelo marino (ascidios) como los que podían moverse (apendicularios), tenía movimiento.

Sin embargo, los resultados de la investigación contradicen este escenario evolutivo previo porque, según los autores, la pérdida de genes es lo que llevó a los tunicados a pasar de una vida fija a una en movimiento en algunos casos, lo que les ha llevado a pensar que el ancestro común era un organismo sedentario.

El trabajo muestra así un nuevo escenario de la evolución del filo de los cordados, es decir, el rango de clasificación biológica que agrupa tanto a los tunicados como a los vertebrados, entre los que se incluyen mamíferos, aves, peces, anfibios o reptiles.

Cañestro agregó que "el estudio permite a la comunidad científica formular nuevas preguntas, como por ejemplo, de qué modo evolucionó la vida sedentaria en los tunicados ancestrales".

Estudio como este son "necesarios para conocer la historia evolutiva de estos organismos y del ser humano", agregó Jordi García, también de la Universidad de Barcelona.

EFE

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