Argentina logra el compromiso del G20 para analizar los sobrecargos del FMI

El presidente de Argentina, Alberto Fernández, ha logrado que los líderes del G20 se comprometan a examinar la política de sobrecargos de las tasas de interés de los préstamos del Fondo Monetario Internacional (FMI), con el que el país negocia el pago de una deuda de 46.000 millones de dólares, contraída durante el Gobierno de Mauricio Macri.

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"Nuestros ministros de Finanzas esperan seguir examinando la política de sobrecargos del FMI en el contexto de la revisión provisional de los saldos precautorios", señalaron los líderes del G20 en la declaración final.

Una breve frase que supone un triunfo para Argentina, el mayor deudor del FMI, que desde hace tiempo aboga por el alivio de las comisiones exigidas a los países que utilizan las líneas de crédito del organismo, especialmente tras la situación de dificultad económica por la pandemia.

En este sentido, la presidenta de la Comisión Europea (CE), Úrsula Von der Leyen, defendió en las redes sociales que "ningún país debería tener que elegir entre pagar su deuda e invertir en salud y recuperación sostenible" y que "las iniciativas de alivio de la deuda son esenciales".

La cumbre del G20 concluyó hoy con consensos en materia de fiscalidad, como el respaldo al acuerdo para la adopción de un impuesto mínimo global del 15 % para sociedades, y también en medio ambiente, como el empeño para mantener el techo del calentamiento global en 1,5 grados.

Fernández viajó a Roma acompañado por su ministro de Economía, Martín Guzmán, y ambos defendieron en una bilateral con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, la intención de Argentina de negociar "con firmeza" para "recuperar la soberanía" en el pago de su deuda récord.

A la capital italiana también viajó el canciller, Santiago Cafiero, quien mantuvo encuentros bilaterales con sus homólogos de China y Rusia, entre otros.

El G20 incluyó esta mención a los sobrecargos, siguiendo la línea ya trazada por los ministros de Finanzas en julio en Venecia, y confirmó el "beneplácito a la nueva asignación general de derechos especiales de giro (DEG)", implementada por el FMI en agosto, "que ha puesto a disposición el equivalente a 650.000 millones de dólares en reservas adicionales a nivel mundial".

Los DEG son un activo de reserva internacional, creado en 1969 por el FMI para complementar las reservas oficiales de los países miembros y les proporcionan liquidez. Los países pueden contabilizarlos como activos extraordinarios en sus reservas o canjearlos por monedas fuertes para hacer frente a sus necesidades de balanza de pagos.

Todos los miembros del FMI tienen acceso, pero el Gobierno argentino propone desde hace tiempo que los países mas ricos que no los necesiten los reasignen a los vulnerables.

"Estamos trabajando en opciones viables para miembros con posiciones externas sólidas" en relación a la canalización "voluntaria de parte de los DEG asignados para ayudar a los países vulnerables", se lee en el documento.

EFE

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