¿Cómo un próspero 'spa' natural en la costa del mar Muerto se convirtió en un "pueblo fantasma"?

Ein Gedi (Israel), un oasis perdido, ubicado en la ribera oeste del mar Muerto, actualmente, está cubierto con espantosos cráteres generados al retirarse el agua unos tres kilómetros de la antigua orilla.

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El mar Muerto, situado en medio del desierto entre las fronteras de Israel y Jordania, siempre ha atraído a sus costas a los que querían bañarse en sus aguas saludables y disfrutar de sus propiedades relajantes, hipoalergénicas e hidratantes. Ahora, este 'spa' natural está encogiéndose a un ritmo alarmante y hasta podría desaparecer. Desde los años 1960, el mar ya ha perdido la tercera parte de su superficie, según recoge AFP.

El entonces oasis ubicado en la ribera oeste del mar Muerto, llamado Ein Gedi, donde décadas atrás la gente se relajaba en las piscinas y se bañaba en el mar, ahora está cubierto con espantosos cráteres que dejó el agua al alejarse unos tres kilómetros de la antigua orilla. El centro turístico se ha convertido en un "pueblo fantasma" con toda la infraestructura echada a perder por la propagación de rupturas del terreno y aparición de cráteres.

Detrás de esta catástrofe geológica está la actividad humana. La evaporación natural del agua del mar no habría afectado tanto a este enorme cuerpo de agua salada si no fuera por la intervención del hombre. La situación ha empeorado debido a que los agricultores israelíes y jordanos utilizan las aguas del río Jordán para el riego de tal manera que el mar, actualmente, recibe solo un 10 % del caudal que le llegaba antes.

Además, las empresas químicas siguen aprovechándose de estas aguas ricas en minerales, lo que conlleva una extracción excesiva. El calentamiento global (también fruto de la actividad humana) se ha sumado al encogimiento del mar, cuyas aguas retroceden alrededor de un metro al año.

Gidon Bromberg, el director israelí de la ONG EcoPeace Middle East, cree que los cráteres son "la venganza de la naturaleza" por "las acciones inapropiadas por la parte del hombre". "Será imposible devolver al mar su gloria perdida", lamentó Bromberg en la entrevista con AFP. "Sin embargo, nos comprometemos a estabilizar la situación".

elsiglo 

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