Brasil será un "país amigo" en COP26 y llevará un plan de crecimiento verde

El Gobierno de Jair Bolsonaro, que ha sido fuertemente criticado por su laxa política medioambiental, aseguró este viernes que Brasil será un "país amigo" en la cumbre climática COP26 y adelantó que presentarán un "robusto" programa de crecimiento verde.

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"Todos nosotros tenemos la responsabilidad como país de actuar para preservar el medioambiente y garantizar una nueva economía verde", afirmó el ministro de Medioambiente, Joaquim Leite, en una rueda de prensa en Brasilia.

Leite señaló que la COP26, que se celebrará del 31 de octubre al 12 de noviembre en Glasgow (Escocia), será una "oportunidad para mostrar el Brasil real" y espera que en ella concluyan las negociaciones sobre las reglas de implementación del Acuerdo de París, en especial aquellas en relación al mercado de carbono.

En este marco, anticipó que llevarán a la reunión un "robusto programa de crecimiento verde" basado en cuatro ejes: incentivos económicos, transformaciones institucionales, políticas para dar prioridad a proyectos verdes e investigación y desarrollo (I+D).

Asimismo, la comitiva brasileña buscará movilizar al mayor número de países para alcanzar grandes consensos, como aumentar la financiación de los países ricos a las naciones que conserven la naturaleza y transformen sus economías.

Sin embargo, el ministro aclaró que "en ningún momento" condicionarán sus compromisos medioambientales a la "financiación internacional".

Por otro lado los compromisos que llevará Brasil serán los mismos anunciados meses atrás: acabar con la deforestación ilegal hasta 2030 y anticipar la meta de neutralidad de carbono de 2060 a 2050, además de duplicar el presupuesto de los órganos medioambientales, de acuerdo con el ministro.

Sin embargo, desde la llegada al poder del presidente ultraderechisa Jair Bolsonaro, en enero de 2019, los datos de deforestación e incendios en la Amazonía, el mayor bosque tropical del mundo, determinante en el clima global, se han disparado.

En septiembre pasado, las alertas de deforestación en la Amazonía brasileña afectaron a 985 km² de cobertura vegetal, la segunda peor marca desde el inicio de la serie histórica, en 2015, por detrás apenas de 2019 (1.454 km²), según datos oficiales.

La sociedad civil y los líderes de algunos países han atribuido ese aumento de la destrucción en la Amazonía al discurso antiecologista de Bolsonaro, que está a favor de la explotación de los recursos minerales del bioma y recortó el presupuesto de los órganos que fiscalizan los delitos medioambientales.

"Nuestro gran desafío es la deforestación", reconoció el ministro Leite, quien comunicó que con el nuevo programa de economía verde intentarán "anticipar en algunos años" la meta para acabar con la tala ilegal en la Amazonía, aunque insistió en la necesidad de remunerar a quién conserve la naturaleza.

"No hay otra solución, hay que pagar a quien cuida de los bosques en la Amazonía", advirtió.

EFE

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