Pudin de plátano y merengue, el postre perfecto para compartir en familia

Este es uno de esos postres típicos de los países anglosajones que van bien cargados de dulcerío. En este pudin de plátano y merengue (no hemos encontrado otra manera de bautizar a la criatura) se alternan capas de plátano, crema pastelera y galletas de canela y se coronan con un suave y delicioso merengue.

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Pudin de plátano y merengue, el postre perfecto para compartir en familia

INGREDIENTES

  • Huevo 2
  • Azúcar 60 g
  • Harina de maíz refinada 25 g
  • Leche entera 500 ml
  • Mantequilla 15 g
  • Esencia de vainilla 5 ml
  • Sal
  • Galletas de canela 20
  • Plátano maduro 3
  • Clara de huevo (para el merengue) 150 g
  • Azúcar (para el merengue) 300 g
  • Zumo de limón unas gotas (para el merengue)

PREPARACIÓN

Dificultad: Media

  • Tiempo total 50 m
  • Elaboración 30 m
  • Cocción 20 m

Batimos los huevos en un recipiente hondo junto con el azúcar y la harina de maíz refinada hasta que no queden grumos. Ponemos la leche a calentar en un cazo y añadimos la mezcla anterior, removemos sin parar mientras espesa.

Retiramos del fuego, añadimos la mantequilla, un pellizco de sal y removemos de nuevo para integrar. Vertemos en un cuenco amplio y cubrimos con papel film, tocando la superficie (para que no se forme costra). Dejamos enfriar antes de continuar con la elaboración. Podemos acelerar el enfriado sumergiendo el recipiente en un cuenco más grande lleno de agua con hielo. Mientras tanto pelamos y cortamos los plátanos en láminas finas.

Para montar el pudin extendemos capas de crema pastelera, galletas y plátano en una fuente honda (tipo horno). Terminamos con una capa de crema y guardamos en la nevera hasta el momento de consumir, cuando cubrimos la superficie con una capa generosa de merengue. Tostamos ligeramente con un soplete o bajo el grill y servimos.

Cómo hacer merengue suizo

Vertemos un poco de agua en un cazo y la calentamos, dejando que hierva suavemente. Colocamos un recipiente hondo y amplio sobre el cazo y, en su interior, las claras y el azúcar. Calentamos al baño maría al tiempo que removemos, ayudando a que el azúcar se disuelva.

Es necesario mantener la temperatura por debajo de los 60 ºC para que la clara no coagule, en cuyo caso el merengue se echaría a perder y habría que empezar de nuevo. Contar con un termómetro de cocina es de gran ayuda para esta tarea.

Retiramos el recipiente del baño maría y dejamos enfriar unos minutos. Añadimos unas gotas de zumo de limón y batimos con unas varillas eléctricas o un robot. Comenzamos a velocidad media hasta que las claras empiecen a montar. Subimos entonces la velocidad y batimos hasta que el merengue se enfríe por completo y esté firme y brillante.

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