Filme "¡Ánimo juventud!" critica olvido e indiferencia hacia los adolescentes

Cuatro jóvenes incomprendidos que buscan su identidad en medio de un mundo hostil, protagonizan el filme del mexicano Carlos Armella, "¡Ánimo juventud!", en la que se presenta una oportunidad para revivir la vivacidad de la juventud, relata en entrevista.

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FOTO: REFERENCIAL

"Va dirigida a los adolescentes y a todo aquel que lo haya sido. Todos pasaron por los mismos miedos y angustia. Creo que el haber crecido y tenido que adaptarnos al mundo a lo mejor ha apagado el sueño, me gustaría que los adultos recordaran sus sueños de juventud y retomaran ese espíritu adolescente", menciona a Efe Armella.

La historia, que llega a salas nacionales el 23 de septiembre, comienza con Martín (Rodrigo Cortés), un grafitero que será atrapado en el "acto criminal" de pintar el nombre de la niña que le gusta -y que no le hace caso- en una pared ajena.

Esta fue la primera historia con la que Armella emprendió un viaje creativo que derivó en una postura crítica sobre la situación por la que atraviesan los jóvenes en la actualidad. Una más real que la que han mostrado los estereotipos de grandes producciones en la que los adolescentes son modelos atractivos viviendo pesadillas estudiantiles en colegios privados llenos de privilegios.

La juventud

"El tema de la juventud se fue dando a partir de mis ganas de contar historias, y ya una vez planteadas estas y que estaban entretejidas, fue cuando tomé conciencia de que había una reflexión, una crítica y un debate", cuenta el director.

Otros personajes del filme son Dulce (Daniela Arce), una chica que hace "bullying" con sus amigas en la escuela y que está decidida a perder su virginidad; Pedro (Iñaki Godoy), que, decepcionado de la transición al mundo adulto decide crear un lenguaje propio ininteligible para los demás, y Daniel (Mario Palmerin) quien afronta una adultez temprana debido al embarazo de su novia mientras trabaja como taxista.

Critica

La crítica de Armella apunta directamente a los adultos, pues los jóvenes navegan entre discursos clasistas, racistas, sexistas y violentos que han aprendido de un mundo que a su vez los recrimina en una sociedad que los tiene olvidados.

"Hay un hueco en la comunicación en la que los adultos no están escuchando las necesidades de los adolescentes, los jóvenes están en una etapa en la que necesitan un empujón para realizar sus sueños o para caer en el abismo de adaptarse a la vida al mundo que estamos heredando", dice Carlos.

Un nuevo lenguaje

En su debut en el cine, Iñaki Godoy representa a Pedro, un joven que no quiere aceptar la vida que le espera como adulto y su sentimiento de falta de entendimiento por el mundo que lo rodea lo orilla a crear un lenguaje propio para reafirmar que nadie lo entiende.

"Más allá de aprender el idioma, el reto fue encontrar la manera de darle una entonación para que sí se lograra entender una idea y un sentimiento, como no podía expresar con palabras la tristeza de Pedro, entonces tuve que encontrar maneras de expresarlo con mi cuerpo o modulando mi voz", menciona el actor de series como "¿Quién mató a Sara?" (2020).

Empatía

Iñaki, de 18 años, asegura que entendió a Pedro porque como él, se ha sentido incomprendido en numerosas ocasiones y siempre ha intentado serle fiel a su identidad.

"He estado en esa situación en la que nadie me entiende y que la gente no presta atención y prefieren ignorar. Me ha pasado que me quieren decir cómo tengo que pensar y qué debo hacer y eso no me gusta, creo que uno tiene que ser uno mismo y si para ser tú mismo tienes que hablar en un idioma inventado está bien", comenta.

El idioma fue creado por Armella y fue uno de los grandes retos del filme para ambos, pero si algo disfrutó el director fue trabajar con chicos cuya esencia juvenil los empujaba a aventarse.

"La película me dejó muchísimas reflexiones, reconecté con mi adolescencia, saqué mis cuadernos viejos y vi mis poesías tontas, ha sido un viaje al pasado también porque además filmamos en la misma escuela donde yo estudié. Ojalá podamos recuperar algo de nuestra adolescencia para aplicarla en nuestra vida adulta", considera Armella.

EFE

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