Cegado por los celos mata a su expareja frente a sus hijos

Preso de los celos y la ira, el hombre que asesinó a cuchilladas a quien fuera su concubina por al menos los tres últimos años, frente a su propia madre (suegra de la víctima) y los dos hijos de la muchacha, en una residencia de Rubio, municipio Junín, afirmó haberlo hecho porque presumía que ella lo engañaba, pese a que la relación terminó.

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Ruth Nohemí Rubén Tupuro, una víctima más de femicidios en Venezuela

El trágico suceso se registró en la vía principal del barrio Bolívar, en la carretera que conduce a Las Dantas.

La víctima fatal fue identificada como Ruth Nohemí Rubén Tupuro, joven de 23 años, natural de Valencia, estado Carabobo, madre de una niña de unos cinco años, y de otro, procreado con el victimario, de dos.

A él lo identificaron como J. Monsalve, de 49 años, natural de Caracas, quien tenía antecedentes policiales y penales, entre otros, por violencia contra la mujer.

Una llamada telefónica al Centro de Coordinación Policial de Politáchira-Rubio alertó a los uniformados sobre una supuesta riña, con heridos por arma blanca, en la dirección antes señalada. Para ese momento no había luz en esa zona.

Al llegar al lugar, fue cuando conocieron que en realidad se trataba de un femicidio, que un hombre apuñaló hasta la muerte a su concubina, de manera que los policías cercaron la vereda para descartar que, si estaba aún en las adyacencias, pudiera huir. El agresor fue aprehendido tras ser ubicado pocos minutos después, escondido a un costado de la casa. Aún tenía en sus manos, envuelto en un trapo, el cuchillo que utilizó para quitarle la vida a la muchacha.

Apenas se vio descubierto por los policías, afirmó abiertamente cometer el crimen y entregó el cuchillo, aunque opuso cierta resistencia al arresto.

Ruth se había separado del hombre, ya no convivían como pareja, pero ella trabajaba en Cúcuta y de vez en cuando se quedaba en casa de la suegra, donde ocurrió el femicidio.

Monsalve iba ocasionalmente a la casa, pero cada vez que lo hacía y coincidía con Ruth en casa de la madre, le pedía que regresara con él, pero la joven estaba negada a hacerlo.

Él estaba en la casa. Le estaba haciendo creer a la familia que asistía a un centro de rehabilitación de Cúcuta, cuando en realidad trabajaba en las trochas de San Antonio del Táchira.

Tal vez para esquivar la presencia del hombre, Ruth y sus hijos se acostaron en la habitación de su suegra. En un momento determinado, Monsalve entró al cuarto y haló la pierna de la muchacha, pidiéndole que lo acompañara a su habitación. Ella se negó.

La madre de Monsalve intervino para aconsejarle, de buena manera, que se fuera a dormir, que al otro día podrían conversar; pero el hombre no respondió. Ajena a lo que haría su hijo, la dama observó que este salió del cuarto y se dirigió a la cocina.

Solo unos instantes después, el iracundo sujeto regresó, y pese a la poca visibilidad, en razón del corte eléctrico, subió a la cama y se fue sobre Ruth, atacándola con un cuchillo, de manera indiscriminada.

De nada valieron las súplicas y gritos de la madre para que se detuviera; tampoco los de los niños, que se despertaron sin saber qué pasaba, en medio de la oscuridad.

En la escena del crimen, a Ruth le contabilizaron al menos 11 heridas punzopenetrantes en distintas partes del cuerpo.

Caracas

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