9 de cada 10 interacciones entre bonobos empiezan y terminan con gestos

9 de cada 10 interacciones entre bonobos empiezan y terminan con gestos específicos, lo que revela que hay saludos entre primates.

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Casi es una grosería empezar una conversación sin saludar antes a quienes están presentes. Lo mismo pasa cuando nos vamos sin despedirnos de la gente. Parece ser que este comportamiento aprendido entre seres humanos tiene raíces mucho más profundas, que datan de una historia natural ancestral entre las especies de nuestro árbol filogenético. Otros primates también practican saludos como parte de sus interacciones cotidianas, según un estudio reciente de la Universidad de Durham.

Saludos cálidos

Los investigadores del Reino Unido detectaron el comportamiento en un grupo de bonobos. Según los resultados del estudio, publicado en iScience, los simios intercambian gestos y señales físicas al acercarse a convivir con sus pares. Todo apunta a que estas ‘cortesías’ no son exclusivas de nuestra especie, sino que son un hábito aprendido entre otros primates.

Los saludos entre primates son más que comunes, según los autores a cargo de la investigación. No sólo eso: inician y terminan sus interacciones con otros miembros de su comunidad con gestos similares. Aunque antes se pensaba que eran comportamientos azarosos, con una mirada más atenta se dieron cuenta de que no es el caso:

“EL HECHO DE QUE ENCONTREMOS PATRONES SIMILARES EN LOS SIMIOS DEMUESTRA QUE PASAN POR UN PROCESO PARECIDO CUANDO INTERACTÚAN CONJUNTAMENTE”, EXPLICA RAPHAELA HEESEN, INVESTIGADORA POSTDOCTORAL DE LA UNIVERSIDAD DE DURHAM QUE LIDERA EL TRABAJO.

Esta conducta comprobada sustenta la teoría de la intencionalidad compartida. En palabras de la experta, la hipótesis suponía que nuestra especie era la única que podría compartir estados mentales para alcanzar metas comunes. Por el contrario, resulta ser que es una cualidad observable en otras especies de primates. Ejemplo de ello son los bonobos, que se destacan por ser singularmente sociables.

Así como las personas reaccionan mal cuando alguien se va de manera abrupta, los bonobos protestan cuando una interacción se interrumpe de la nada. Heesen y su equipo se dieron cuenta de este compromiso social en chimpancés y bonobos, en los que identificaron un sentimiento de ‘obligación’ de practicar saludos entre primates.

El contacto se establece por medio de la mirada, que puede interpretarse como ‘hola’. Cuando la interacción termina, si se mira al animal a los ojos éste lo interpreta como ‘adiós’, siempre y cuando se haya cumplido el objetivo en común. Así, se pueden ver claramente las interacciones que los científicos denominaron como ‘de entrada y de salida’.

El comportamiento fue más evidente al momento de jugar. El 90 % de las veces, los bonobos intercambiaron miradas antes de interactuar entre sí. En el caso de los chimpancés, el comportamiento se manifestó un 69 % de las veces. Además de mirarse a los ojos, se tocaron, tomaron de las manos o chocaron sus cabezas entre sí.

Esto fue prueba suficiente para determinar que estos gestos no son incidentales, sino que forman parte de normas sociales complejas. No sólo eso: el comportamiento reveló que los primates se rigen bajo principios previamente establecidos de convivencia. Heesen mostró su asombro al darse cuenta de que, así también, ambas especies pueden iniciar lazos ‘amistosos’ duraderos, que les acompañan por el resto de sus vidas.

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