De cómo un café se convirtió en un espacio para aprender a amar a los gatos

Carol Matheus juntó sus dos pasiones sin querer queriendo. Todo comenzó cuando rescató de un basurero a una gatita negra a quien llamó Fortunella y posteriormente dio cobijo a Lucas, un simpaticón gato que llegó a su puerta y más nunca se fue.

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Para ese momento, Matheus también tenía en mente la apertura de un café en el centro de Caracas. Un lugar donde la gente pudiera relajar el corre, corre propio que exige esta poblada ciudad.  Lo que nunca se esperó es que Fortunella y Lucas, sus mascotas, se convertirían en el principal atractivo de su negocio.

En una entrevista a través del programa Nevado en Radio, conducido por Maigualida Vargas, presidenta de Misión Nevado, Matheus relata con gracia, cómo sus dos gatos se hicieron del lugar y cautivaron a sus clientes. Tanto así, que ahora nadie va a Kafé en Taza sin dejar de preguntar por la “odiosa” Fortunella y el meloso Lucas.

“La gente llega, pide su café y pregunta por Fortunella, que a pesar de que no es cercana a la gente, genera gracia en los clientes, por su actitud altiva y antipática. Asegura que el favorito es Lucas, porque es meloso y enamorado. Ese si le das confianza te besa, acaricia y se deja querer por el que bien lo necesite”, explica.

Para Carol, esta sorpresiva respuesta de la gente hacia sus gatos, es sinónimo de que la sociedad puede cambiar para bien sus prejuicios e indiferencia con los animales, siempre y cuando se creen espacios para ello. “Hay personas que me comentan que no les gusta los gatos. Pero que Lucas los enamora con sus mimos y ronroneos”.

Considera que sin planificarlo sus dos felinos realizan una labor de sensibilización y rompen las etiquetas negativas que históricamente se le han impuesto, sobretodo a los felinos.

Confiesa, que se siente orgullosa y agradecida porque su sueño de abrir un espacio para el compartir y la camaradería, se convirtió también en un pequeño refugio en que los ronroneos, las caricias y las travesuras de sus mininos están en la orden del día.

Santuario Huellas Fénix, un lugar para sanar sin traumas

El refugio Santuario Huellas Fénix en principio era un espacio para el rescate, cuidado y adopción de los animales. No se diferenciaba de los cientos que realizan esa labor a diario.

En una de las tantas experiencias, su enfoque cambio de manera drástica. Además de un refugio se convirtió en un centro para tratar a los animales con terapias alternativas como el Reiki, la Homeopatía, la Acupuntura entre otras técnicas naturales.

Así lo dio a conocer la responsable de esta noble labor, Carolina Noriega, quien asegura la fiabilidad de estos tratamientos, además de no proporcionar sufrimiento al animal. “No estoy en contra de la medicina tradicional, pero en los años que tengo en esta labor he visto muchos animalitos sufrir con los tratamientos agresivos e invasivos que mandan para las patologías crónicas”.

En ese sentido, Noriega explica que hay opciones y métodos más sutiles que proponen resultados positivos para enfermedades como la Leucemia Felina,  carcinoma de Celulas Escamosas, la Cistitis o algo tan simple como la ansiedad en perros y gatos.

Además del bienestar que la medicina Homeopática puede proporcionarle a su peludo, Noriega explica que otro factor positivo a considerar es lo económico de la terapia. “Les recomiendo que se enfoquen en buscar diversas alternativas y no estén cerrados a probar nuevas formas de medicina”, dice.

Exhortó además a otros centros a estudiar y  a ampliar este método de salud que mejora la calidad de vida de los animales y no representa costos elevados en la economía de sus cuidadores.

elsiglo

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