Cuatro empresas de EE.UU. y Canadá operan en la base espacial de Brasil

El Gobierno brasileño anunció este miércoles que tres empresas de Estados Unidos y una de Canadá operarán en la base espacial de Alcántara, mediante una sociedad que pretende convertir al país en un nuevo polo para el lanzamiento de satélites.

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Las empresas seleccionadas son las estadounidenses Hyperion, Orion Ast y Virgin Orbit, en tanto que la canadiense es C6 Launch, según se informó en una ceremonia encabezada por el presidente Jair Bolsonaro y otras autoridades del Gobierno y la Fuerza Aérea.

Estas firmas, todas especializadas en procedimientos para la puesta en órbita de satélites, operarán con el Gobierno, a través de un modelo de sociedad público-privada, las operaciones de la base de Alcántara, que es considerada un punto ideal para lanzamientos.

Una de las grandes ventajas de la base brasileña es su posición geográfica, en la latitud 2°18' sur, próxima a la línea del ecuador, lo que permite un ahorro de cerca de un 30 % de combustible respecto a los lanzamientos hechos desde Cabo Cañaveral (Estados Unidos).

El uso de la base por parte de empresas extranjeras fue permitido por el Parlamento en 2018 y en marzo de 2019 el Gobierno brasileño firmó un acuerdo de salvaguardas tecnológicas con Estados Unidos, que terminó de abrir las puertas a las firmas trasnacionales.

La clave de ese acuerdo es que ofrece las garantías necesarias para la preservación de la tecnología estadounidense, que es usada por la enorme mayoría de las empresas dedicadas al lanzamiento de satélites.

La base de Alcántara fue inaugurada en 1983 y presentada como un elemento clave de un programa espacial brasileño que nunca llegó a prosperar y se interrumpió abruptamente el 22 de agosto de 2003.

Ese día, la explosión de un cohete poco antes de su lanzamiento le costó la vida a 21 ingenieros que trabajaban en su montaje en la base espacial y el programa netamente brasileño fue virtualmente abandonado.

Desde entonces, las instalaciones han recibido fuertes inversiones que han modernizado los equipamientos y también la seguridad en todo el complejo espacial, que abarca una superficie de 9.256 hectáreas en una zona rural del estado de Maranhao, en el noreste del país.

A partir del accidente, desde Alcántara sólo han sido lanzados algunos cohetes suborbitales, aunque las autoridades brasileñas garantizan que las instalaciones de esa base están en capacidad de enviar al espacio proyectiles de grandes dimensiones.

EFE

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