Hace 54 años murió Laura Evangelista Alvarado Cardozo

El pasado 2 de abril se cumplieron cincuenta y cuatro años de la muerte de Laura Evangelista Alvarado Cardozo, nuestra Madre María de San José, la primera beata de Venezuela.

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Laura

La Madre María de San José irradia esperanza y amor desde su urna de cristal en su Santuario

Fundadora de la orden de las hermanas Agustinas Recolectas, Laura Evangelista desde niña tuvo una vida cristiana, de vocación social ejemplar.

Prestó servicios en diferentes centros asistenciales en el estado Aragua, como el hospital de San Vicente Paúl en La Victoria y el asilo La Inmaculada Concepción en Maracay. También cumplió con funciones en el hospital Santa Ana en Coro, estado Falcón y el hospital Mercedes en Calabozo, Guárico. Sus servicios fueron reconocidos además en el asilo San José en Barquisimeto. Fue una mujer de mucha fe y voluntad, apoyando en albergues para ancianos, orfelinatos, escuelas y colegios. Su apoyo fue incondicional, sobre todo a los más necesitados.

Son innumerables los testimonios de sanación que dan cuenta de su obra milagrosa, incluso, actualmente se mantiene la esperanza que desde la Santa Sede se decrete su canonización.

ESPERAN EL MILAGRO

Antonio Campos: "Siento mucho orgullo de nuestra beata. La madre María de San José representa un modelo de santidad y servicio a los más humildes. Tengo fe que pronto será canonizada".

Norbelis de Sánchez: "La Madre María soñó desde niña ser la mamá de un centenar de niños pobres, decía que los adultos necesitaban hospitales, pero que los niños necesitaban una familia. Su humildad es indescriptible, por lo que estoy segura alcanzará el milagro que la eleve a santa; llegará el momento".

María López: "Siempre escuchó que la Madre María de San José descubrió desde muy niña el amor a la Eucaristía, en la que encontró carisma de su espiritualidad. Cuentan que pasaba largas horas del día y la noche delante de la sacristía. Dios, estoy segura, abrirá sus brazos para abrazarla más de cerca".

Paula Rosales: "No quiero verlas tristes, al Señor se sirve con alegría, les decía a sus hijas espirituales. Tenía un gran corazón, se consagró a Dios y por ello hemos sido testigos de tantos milagros. Mientras nosotros en estos momentos deseamos y pensamos en su canonización, ella diría: sólo quiero lo que tu quieras Jesús mío".

Carla Oropeza: "Hace poco me leyeron una escritura de la Madre María de San José. Esto recuerdo: `Sólo donde está el Santísimo Sacramento, está la verdadera felicidad. Sólo tú puedes satisfacer el hambre que me devora, la sed que me abraza`. La madre estaba elegida para servir a Dios, porque ella se entregó con su fe a servir en su nombre, por ello ya tiene su lugar como Santa".

Laura Evangelista Alvarado Cardozo, fue la primogénita de Clemente Alvarado y Margarita Cardozo; nació en Choroní, estado Aragua, el 25 de Abril de 1875.

Desde su infancia llevó una vida cristiana ejemplar dedicada a Dios y al servicio de los más necesitados.  Sus estudios primarios los inició en Choroní y los culminó en Maracay. Siendo niña, se dedicó a la enseñanza y la preparación de los niños que recibían la primera comunión.

En noviembre de 1893, al ser fundado el hospital San José por el presbítero Vicente López Aveledo, párroco de Maracay, se dedicó al cuidado de enfermos como hermana hospitalaria y junto con otras jóvenes de igual vocación, el 22 de enero de 1901 fue consagrada como hermana hospitalaria agustina, adoptando el nombre de Sor María de San José.

El 7 de mayo de 1995 el Papa Juan Pablo II condujo la ceremonia en la que fueron aceptadas las virtudes de la Madre María de San José. Fue así como se convirtió en la primera beata venezolana.

El 19 de enero de 1994 sucedió la exhumación de los restos mortales de la Madre María de San José. Casi 27 años después, su cuerpo es hallado casi intacto. A pocos días de cumplir 92 años de vida, falleció en la Casa Hogar Agustinas Recoletas de Maracay, un ejemplo férreo e incansable de lucha por las causas justas y promotora invaluable del amor a Dios y la verdadera fe cristiana.

Fue sepultada en la capilla de la Casa Hogar Agustinas Recoletas, ubicada en la calle López Aveledo con Santos Michelena, en Maracay.

HB. | elsiglo

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