El Captcha un proceso parecido a un test psicológico

Ya no es tan sencillo iniciar una sesión en un sitio de internet sin tener que pasar una serie de pruebas visuales, lingüísticas y auditivas para convencer a un algoritmo de que no eres un robot.

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Ya es común crear una cuenta en un sitio web, superando pruebas y  tratando de demostrar que eres un ser humano.

Antes lo único que tenías que hacer era pulsar el botón de “no soy un robot” o teclear en una ventana la secuencia de letras que aparece en pantalla y parece sumergida en agua.

Ahora debes pasar distintas pruebas, como esa en la que se te muestran unas imágenes segmentadas y tienes que responder, por ejemplo, cuántos puentes, señales de tráfico o árboles ves en ellas. Pero ¿lo que se ve en la esquina de la imagen es una rama o la sombra de un poste?

El proceso suele ser tan complicado que puedes llegar a sentir que más bien estás tratando de pasar un test psicológico o una prueba de admisión de una universidad.

Y todo se debe a un sistema automatizado llamado Captcha que, en su versión avanzada, pone a prueba tu capacidad de reconocimiento invariable, de segmentación y de análisis sistematizado.

El proceso llevado a cabo satisfactoriamente le confirma al sitio tu condición de humano y te permite seguir adelante, por ejemplo, con tu compra.

Es comprensible que sitios que ofrecen bienes y servicios quieran evitar el fraude, el hackeo y el spam, pero es incómodo que la inteligencia artificial te esté exigiendo de forma cada vez más exigente que demuestres que no eres un autómata.

ElSiglo

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