Cuales la verdad sobre el parabrisas del coche

44

Los coches impulsados por motor de gasolina se crearon a finales del siglo XIX. El primer parabrisas se inventó catorce años después. Durante todo ese período, el viaje se realizaba solo con la protección de unas gafas. Objeto que se volvió un icono de la revolución automovilística.

En un primer momento, los parabrisas cumplieron la función de preservar al conductor y a sus pasajeros del viento, la polvareda y de las pequeñas piedras que pudieran cruzarse en el camino. Con el transcurso del tiempo, se fueron incorporando nuevos elementos para ofrecer una seguridad más completa a los automóviles. Hoy en día es una pieza clave del vehículo que sigue evolucionando y mejorando sus prestaciones. Hacemos un recorrido desde el siglo XIX hasta los avances futuristas en la historia del parabrisas.

Evolución tecnológica de los parabrisas durante el siglo XX

Los primeros parabrisas estaban hechos de vidrio de placa compuesto por dos hojas horizontales desplazables. Si la capa superior se ensuciaba, se podía plegar y continuar el viaje. El problema de este sistema era que el cristal estallaba en pedazos cuando sufría un golpe, provocando serias lesiones.

En 1903, el científico francés Benedictus descubrió el cristal laminado. Por casualidad, un día cayó un frasco de vidrio al suelo y observó que no se rompía en pedazos. ¿Qué había ocurrido? El recipiente contenía restos de una solución de celulosa y la lámina seca que permaneció sobre el cristal conservó los trozos unidos a pesar de la caída.

En la misma época, el inventor británico John C. Wood creó un tipo de parabrisas laminado similar, que luego se fabricó con el nombre de marca Triplex. En 1927, Henry Ford incorporó esta tecnología en sus coches. El parabrisas estaba compuesto por una capa de celulosa que separaba dos láminas de vidrio de placa.

Frente a un impacto, esta película mantenía el cristal de la placa unida. Si un objeto lo golpeaba, el parabrisas no se rompía en pedazos. Este nuevo producto lo instaló en su línea Ford Modelo T.

A inicios de la década de los 30 se popularizó el parabrisas laminado como la medida de seguridad más innovadora en la historia de los automóviles. El cristal ya no se astillaba como antes, reduciendo la gravedad de las lesiones en caso de accidente.

Al ser más resistente, evitaba que los pasajeros salieran despedidos fuera del vehículo y a su vez, el coche contaba con mayor rigidez estructural y prevenía el aplastamiento del techo en caso de vuelco.

En 1934 nace el parabrisas de una sola pieza con formas curvas, que mejoró la aerodinámica del coche. Dos años más tarde, General Motors introduce el parabrisas dividido en forma vertical.

A partir de la década del 50 surge el cristal de vidrio templado. Sin embargo, en caso de impacto, el material se fragmentaba bastante. Por este motivo, hoy en día encontramos este tipo de vidrio solo en las ventanillas laterales.

Nuevos tipos de sintéticos fueron descubiertos al comienzo de los años 60. Muchos de ellos, empleados para la fabricación de los parabrisas que conocemos hasta la actualidad.

Tecnología de vanguardia del siglo XXI

El primer vehículo en todo el mundo con un parabrisas con cristal “Gorilla Glass” es el Ford GT 2016. Este contiene varias capas: una interna reforzada, una intermedia termoplástica que absorbe el ruido y una lámina externa de vidrio recocido. Es más delgado, liviano y resistente a las marcas que el cristal tradicional.

En la actualidad, la instalación o el cambio del parabrisas es tan importante como su propia tecnología. Su correcta colocación y adhesión puede ayudar a evitar lesiones en caso de accidente. No tenemos que olvidar que, gracias a su existencia, se han salvado muchas vidas a lo largo de la historia.

El futuro nos anuncia la llegada de parabrisas con una tecnología más avanzada, con pantallas inteligentes, informativas y táctiles. Una protección que llevará a la vez, la conectividad a los vehículos, como si fuera un dispositivo más. Además, los avances tecnológicos nos posibilitan la capacidad de contar con un vidrio que sea capaz de no romperse ni agrietarse ante cualquier impacto.

Elsiglo