Eudys Gamboa: Artista migrante narra su historia

El arte tiene un lugar fundamental en la transformación, redefinición y reimaginación del fenómeno global de la migración.

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Consideramos que cuando los artistas comparten sus vivencias y pueden  contar su historia de migrantes ilustrando sus luchas humanas, esto tiene el poder de dejar en la memoria del presente y del futuro cuán desgarrador y lamentable es vivir esta experiencia.

El arte hace que las ideas lleguen a las naciones de una forma que no tiene equivalente en ningún otro medio, en algunos casos son historia narradas desde la experiencia,  historias complejas y multidimensionales sobre quienes son; necesitan representarse desde su plena humanidad, es así como logran reafirmar su existencia.

LAS MIGRACIONES SON HISTORIAS NARRADAS ENTRE ESA ATRACCIÓN POR EL PASADO Y LA NECESIDAD DE VIVIR EL PRESENTE

La migración de los venezolanos es un tema que cada vez se trata con más frecuencia desde prácticas artísticas para reflexionar sobre las sensaciones que el individuo experimenta como migrante: pensarse dividido, sentir una fuerza de atracción que arrastra hacia el lugar de origen, un movimiento permanente e inestabilidad, el territorio-cuerpo como almacén de experiencias y el “no lugar interior” como un espacio de incertidumbre.

 En Venezuela, la migración de personas de un país a otro, es un fenómeno que aumenta todos los días. A diferencia de los  viajes que en el pasado reciente se hacía por el placer de visitar otros lugares y por enriquecer la vida misma con experiencias nuevas, la migración involuntaria es todo lo contrario, se da por motivos lamentables y que ha fragmentado familias dejando una huella de vacío y dolor, y al mismo tiempo de esperanza del pronto regreso. Nuestras familias, amigos, conocidos, han salido a buscar otros horizontes para asegurar la supervivencia misma.

Las ciudades y lugares ya hoy se despueblan y repueblan otros países, y las cifras de los censos estadísticos no alcanzan a reflejar cuántos venezolanos se han marchado dejando una o muchas sillas vacías en la mesa de cada hogar.

Hoy, el fenómeno de la migración está reconfigurando las fronteras; éstas se diluyen y ya no es posible encontrar la estabilidad en una sociedad como la nuestra que creció como una población que creó un único idioma y tradiciones para llegar a una identidad nacional. Los venezolanos ahora experimentamos la migración de nuestros habitantes, de hermanos compatriotas que llegan al país que eligieron como destino, y se queden por largo tiempo o no, experimentan una transformación a partir de la convivencia y la mezcla cultural diaria. Viajan solos, en familias o en grupos. Algunos saben a donde van y confían en que les espera una vida mejor. Otros se limitan a huir, satisfechos con estar vivos. Muchos de ellos no llegarán con vida a su destino.

EL ARTE REGISTRA A TRAVÉS DE LA FOTOGRAFÍA LAS SITUACIONES VIVIDAS DE LA MIGRACIÓN

Dentro de las disciplinas de las Artes que mejor ha registrado este  acontecimiento es la fotografía, que ha sido el medio más utilizado para contar estas historias de desplazamiento, desde hace algunas décadas las formas de representar estos fenómenos se ha diversificado en la exploración de medios y formatos como la pintura, el video, la instalación, el performance, el happening, entre otros. Los artistas se están preguntando qué es la identidad cultural, se cuestionan las ideas tradicionales del origen y la migración y exploran los procesos de mutación.

El distanciamiento forzado produce una tensión permanente en el migrante, entre esa atracción por el pasado y la necesidad de vivir un presente. No es fácil para un venezolano con una identidad tan marcada, verse en medio de una gente que no lo reconoce, para quien es anónimo y a partir de lo cual convierte su propio cuerpo en un territorio o cúmulo de experiencias vividas, que pueden ser contadas, pero que hacen parte de su identidad misma El cuerpo es el único territorio que no se puede quitar al migrante.

LA ARTISTA PLÁSTICO EUDYS GAMBOA NARRA SU VISIÓN COMO MIGRANTE EN CHILE

Eudys Gamboa, es una artista plástico reconocida en el estado Aragua y a nivel nacional, con una Obra muy prolífica de mucha importancia en el acontecer plástico nacional, además es una exigente y excelente promotora cultural, dejando una grata huella de su trabajo por más de ocho años,  como jefe del Departamento de Educación del Museo de Arte Contemporáneo de Maracay Mario Abreu, de igual manera, se destacó durante quince años en la Fundación Museos Nacionales, desde el Museo de la Estampa y el Diseño Carlos Cruz- Diez, siempre desde el área educativa, donde Eudys Gamboa se ha  formado a la luz de la investigación, la innovación y un trabajo de una profunda ética y profesionalismo que la califican como una importante gestora del país.

EUDYS GAMBOA DESDE UNA DIÁSPORA INVOLUNTARIA

Ella describe sus niveles de sensaciones que el migrante experimenta y deja sus inquietudes de lo que se podría hacer en el medio cultural, cuando Venezuela se pueda dibujar en otro panorama distinto al que vivimos en la actualidad. Estas sensaciones surgen a partir del proceso de desplazamiento, tanto físico como emocional que la artista vive, desde el lugar donde ella está haciendo vida en este momento, un país que la ha recibido con afecto y respeto: Chile.

ENTREVISTA

Ydelisa Rincón: ¿Desde cuándo Eudys Gamboa forma parte de los migrantes venezolanos que están diseminados por el mundo?

– EG: Hace tres años que soy parte de los más de cinco millones de venezolanos dispersos por el mundo. Ha sido un tiempo de muchas emociones encontradas, nostalgia y milagros. Amigos nuevos y hasta una  familia adoptiva con quien celebrar, superar dificultades, aprender y enseñar palabras nuevas, compartir costumbres y tradiciones.

YR: ¿Qué te recuerda la navidad en otro lugar que no tienen nuestras mismas  tradiciones, qué emoción te embarga?

– EG: Tradiciones tales como la de Navidad y Fin de Año con hallacas y pan de jamón en la mesa, los obsequios y la lista de deseos que me recuerdan que estoy lejos de mi casa, mis hermanos, mi madre, mis amigos, mis libros, desde luego, que eso me embarga de una gran nostalgia En mi lista hay un solo deseo: Que todos podamos abrazarnos y juntos echar a andar nuestro país en libertad.

YR: ¿Mencionas la palabra libertad, ¿Qué significa para una mujer  que viene del mundo de las Artes, ahora en tu condición de migrante, la libertad entendida en toda la extensión de la palabra para Venezuela?

– EG: Yo pienso en la libertad, desde  mi concepto reelaborado como migrante que comienza por considerarme un ciudadano del mundo: con obligaciones mutuas en beneficio de otros, más allá de las fronteras de origen, con responsabilidades sociales, políticas, ambientales y económicas que llegan hasta donde vivimos, compartimos y extendemos lazos.

YR: Eres un Artista Plástico, ya apenas en el inicio del 2021, ¿Qué visualizas en el medio cultural para tu país?

– EG: En mi deseo para este nuevo año, hago el ejercicio de “visualizar” al modo de la “fantasía aristotélica” a mis colegas de gremio. Creadores, curadores, investigadores, conservadores, educadores, todos enfocados en el objetivo de recuperar el Patrimonio de los Museos, sitios históricos, Casas de la  Cultura, Ateneos, Galerías de Arte, Teatros, Centros Culturales, entre otros, y las actividades propias del arte y la cultura que nos dieron notoriedad en todo el mundo y una manera particular de ser venezolanos.

YR: ¿Y cómo piensas en esa concepción del Nuevo Museo o espacios de aprovechamiento para el disfrute de las Artes y la Cultura?

– EG: Los visualizo a todos colaborando en un plan de atención social para los artistas. Planificando el retorno de los Salones de Arte. Coordinando la dotación y apertura de las Escuelas de Arte. Otros creando equipos para proponer un proyecto de Ley de Cultura, de igual forma, sumándose a instituciones y fundaciones para colaborar en proyectos y actividades.

YR: En Venezuela existen importantes espacios culturales, los cuales actualmente tienen un cierre técnico, ¿desde tu óptica cómo crees que puedan ser los lugares de las Artes y la Cultura del presente?

– EG: Consecuente con mi principio, voy al siguiente paso, según las instrucciones de los coaching que inundan mis redes sociales. Me concentro en mi respiración para imaginar el resultado deseado: Museos renovados, con las salas y jardines llenos de niños, jóvenes aprendiendo con artistas en los talleres. Personas en las Casas de Cultura, Teatros,  Ateneos, conversando en los cafés. Acá me encuentro con muchos artistas que sólo conocía en Instagram, en Galerías y museos llenos de gente cualquier domingo en la mañana.

YR: ¿Y sobre Eudys Gamboa la artista, la profesional de la cultura, con una dilatada trayectoria en ese ámbito, qué has emprendido en ese otro territorio donde habitas?

– EG: Y en el último paso me detengo. Recomiendan los expertos en visualización, cambiar en ti mismo todo lo posible y mejorar las habilidades necesarias para alcanzar el objetivo con todos tus  talentos. Así que imagino la mejor versión de mi misma: más empática, responsable, puntual, transigente, comunicativa, creativa y entusiasta. Respetuosa de las leyes y las normas, con un alto sentido de equidad por las personas y respeto total por el ambiente. Y debo admitir que este último paso comenzó cuando dejé mi casa para venir a esta tierra de acogida. Con la despedida, el mandato de mi mamá fue un “se porta bien por allá, mejor que aquí”, lo mismo que siempre dice a sus hijos cuando están lejos de ella. Y eso estoy haciendo cada día desde que llegué, confiando en que mis acciones sean significativas en el tiempo recién llegada, estaba sorprendida sí alguien me reconocía por mí acento. Me comentaban sobre la triste situación que vivimos y enumeraba los méritos y cualidades de ser venezolano.

Confieso que nunca antes pude reconocerme en las características y peculiaridades de mi nacionalidad, quizás porque nací en el oriente del país, viví en Caracas, Tovar, estado Mérida, y Maracay, y por mi trabajo faltó poco de Venezuela que no conociera. Más bien, pensaba que yo era el resultado de la estrategia pedagógica de mi madre: siempre exigiendo más empeño en cualquier tarea, “no hay que rendirse, sólo buscarle la vuelta”, buen humor “porque con rabia nada sale bien”.  “Para hoy, porque mañana es tarde” y “con cariño mija, para que la gente la recuerde bien”.

YR: ¿Háblame de tu estancia en Chile, país que te ha acogido con afecto?

– EG: A pocos días de vivir en Chile comprendí que no era un asunto particular de mi madre. Aquí somos preferidos en muchas empresas y negocios para atender público por eficientes y amables. Los médicos son respetados por su sentido de humanidad y amistoso trato: un señor me contaba con gran emoción que el médico venezolano que lo atendió, lo acompañó a la puerta del consultorio con la mano en su hombro, no sin antes explicarle con detalles cómo cuidar su dolencia. También de los cientos de comerciantes y emprendedores regados por todas las regiones se dice que se reconocen por la calidad y la innovación de sus servicios y productos. Además, en todos lados se reconoce el buen humor de todos y la elegancia de las mujeres como algo distintivo.

YR: ¿Qué le sumarías a Chile de Venezuela, tu país del cual orgullosamente representas en esa nación?

– EG: Yo también quiero sumar en esta “marca nacional” que nos identifica. Para mí, más que el mandato de mi madre, es un compromiso con los que dejaron primero nuestro suelo regados por todo el mundo, los que me anteceden en este país, y los que me esperan de regreso. Por ellos vivo cada día un nuevo reto en el que pongo todo mi empeño. Correspondo con alegría a los que me han acompañado y alentado haciendo mi vida más feliz desde que llegué a esta ciudad.

YR: ¿Y sobre el trato de los chilenos y su nivel cultural con el nuestro cómo lo comparas?

– EG: El  aprecio y respeto por esta gente, sus luchas, su historia y su paisaje, se me da fácil. Porque en las diferencias culturales hay mucho lugar para las coincidencias y allí nos encontramos todos. En los valores y principios, en los aromas y sabores, en el abrazo amistoso que expresa, “ya nosotros pasamos por eso, sabemos cómo te sientes”.  Así que me digo a mi misma: “vas mejorando”. Y será emocionante encontrarme con los que se quedaron, han resistido y siguen luchando, asimismo con los que irán llegando con idéntico propósito.

YR:¿Eudys, un deseo final para tus compatriotas venezolanos?

– EG: Añadiré a mi deseo desde mi  orazón lejano pero cerca en este momento, para que todos los venezolanos mantengamos ese espíritu entusiasta y competitivo para enfrentar las adversidades que nos caracteriza. Que podamos perseverar en lograr lo que tan caro nos ha costado: Que todos podamos abrazarnos y  juntos echar a andar  nuestro país en libertad.

 

 Ydelisa Rincón González  | elsiglo

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