Etiopía ofrece 256 mil dólares para atrapar a los líderes rebeldes de Tigray

Etiopía anunció este viernes una recompensa de 10 millones de birr (unos 256.000 dólares) por pistas que lleven al arresto de los líderes del Frente Popular de Liberación de Tigray (FPLT), partido contra el que el Gobierno inició una ofensiva armada el pasado 4 de noviembre en esa región.

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Foto: Referencial

Así lo anunció hoy ante los medios de comunicación el portavoz del Ministerio de Defensa, teniente general Asrat Denero.

Asrat también aseguró que las personas buscadas permanecen escondidas en cuevas y áreas boscosas de Tigray, pese a los intentos tanto de la Policía como del Ejército para lograr su arresto.

El pasado 28 de noviembre, fuerzas etíopes aseguraron haber tomado el control de la capital de Tigray (norte), Mekele, dando por finalizado un conflicto cuyo “casus belli” fue el ataque a principios de ese mes de un comando militar tigriña contra una base del Ejército federal en la región, fronteriza con Eritrea y Sudán.

Ese mismo día, los líderes del FPLT -entre ellos su presidente, Gebremichael Debretsion- supuestamente huyeron al noroeste de la capital, desde donde podrían ahora, según expertos, hostigar una insurgencia de guerrilla en un territorio inhóspito y montañoso que conocen bien.

Pese al anuncio de victoria del primer ministro etíope, Abiy Ahmed, organismos como la ONU advirtieron entonces que todavía existían enfrentamientos, negando el fin de las hostilidades y recriminando la difícil situación a la que se enfrentaba una población civil sin acceso a ayuda humanitaria.

A lo largo de toda la ofensiva, el Gobierno etíope impidió la llegada de personal y asistencia humanitarios, interrumpió por tierra y aire el acceso a Tigray y mantuvo internet y las telecomunicaciones cortadas; lo que ha impedido -entre otras cosas- verificar de forma independiente el número de civiles muertos que grupos como el International Crisis Group citan en “miles”.

Asimismo, más de 50.000 etíopes han huido de la violencia al vecino Sudán.

Aunque la contienda empezó el pasado día 4, el contencioso de Tigray venía complicándose desde hacía meses, tras la el retraso de las elecciones etíopes por la pandemia de coronavirus que debían de haberse celebrado el pasado agosto.

Pese a ese retraso, el FPLT llamó a sus ciudadanos a las urnas en septiembre en unos comicios parlamentarios tildados por el Gobierno de ilegales, y que en parte fomentaron el ataque armado a fin de restablecer en Tigray el “orden constitucional”.

El FPLT, pese a que la etnia tigriña solo representa el 5 % de una población de 110 millones de habitantes, ostentó durante casi tres décadas el poder al frente de la oficialista coalición étnica Frente Democrático Revolucionario del Pueblo Etíope (FDRPE), reformada tras la llegada al poder de Abiy en 2018.

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