Dulcería Criolla arribó a su aniversario número 30 moldeando el paladar de los palonegrenses

Un 24 de noviembre de 1990 un grupo de mujeres palonegrenses decidieron organizarse para conformar una institución que las agrupa y reconocen como las manos que moldean el paladar del pueblo de Palo Negro, municipio Libertador.
“Dulcería Criolla” arribo a su aniversario número 30
Eloina Salazar es quien lleva la batuta de este grupo de mujeres palonegrenses, quienes conforme fue pasando el tiempo perfeccionaros sus técnicas, mejoraron sus sabores e incursionado en la preparación de nuevos dulces que se han vuelto los preferidos de propios y visitantes.
Pasar por el Palo Negro y no comerse un aliado, un pan de horno, una torta Maria Luisa es casi imposible,  acompañado de una chicha o carato bien frío.
La dulcería criolla forma parte de la cultura de los palonegrenses que poco a poco se fue extendiendo hacia los municipios vecinos hasta llegar a la capital del país donde también son reconocidos.
Para celebrar este día las dulceras realizaron un operativo de barbería donde atendieron a las personas de la tercera edad y a los niños de la comunidad, informó Aura Sánchez quien junto a Eloina y Marley Rodríguez  forman parte de la directiva de esta organización.
Además de preparar  ricos postres como conserva de coco, coco con leche, con piña, suspiros, galletas, tortas, pan de horno, suspiros, cortados, catalina e incluyeron algunos platos salados, como hallaquitas, hallacas y bollos navideños.
ESCUELA DE ARTE Y OFICIO
Este año Eloina junto a sus mujeres trabajan para lograr la culminación de la escuela de arte y oficios que funcionará en la Sede de la Empresa Social “Dulcería Criolla”.
La finalidad de este proyecto es enseñar a la población un oficio que les permita tener un ingreso ya sea desde su casa o un local comercial, dijo Eloina Salazar.
Por su parte la profesora Aura Sánchez indicó que a pesar que han hecho varios cursos de dulcería, quieren incorporar corte y costura, barbería, peluquería o cualquier otro oficio que demande los habitantes de Palo Negro.
“Para lograr este proyecto nos falta arreglar algunas cosas, como impermeabilizar el techo, colocar barandilla a las escaleras y hacerle unos retoquitos, para que las personas puedan capacitarse y comenzar a producir sus propios ingresos. Por eso estamos abierto a todas las posibilidades y aquellas instituciones que nos puedan ayudar a culminar la escuela de oficio, será bienvenido”, expresó la profesora.
Todo tipo de dulces para la demostración
SOMOS DULCERAS POR HERENCIA  
Al conversar con las dulceras descubrimos que el arte de hacer dulces es una tradición de familia que paso de generación en generación, en su mayoría heredada por las abuelas de cada una de las familias.
Mariela Zarpa nos comentó que tiene 27 dedicada a la dulcería criolla, oficio que heredo de su abuela Juan Zerpa que hacia todo tipo de dulce.
“Aunque yo me especializo en hallacas y hallaquitas de chicharrón, también se preparar tortas, pan de horno y todos aquellos dulce que me enseño mi abuela y acostumbro a compartir las recetas con el resto de mis compañeras”.
Marjelis Tabasco también se dedica a la dulcería criolla desde hace 5 años y aunque preparó todo tipo de dulce mi especialidad es prepara la conserva de coco y combinarlas con leche y piña receta que aprendí de mi abuela Cruz Ovalles.
“Yo formo parte de la generación de relevo, me gusta hacer dulces y aprender cosas nuevas que me permitan inventar y crear dulces únicos”.
Jennifer Morillo vende dulces criollos desde su casa aproximadamente desde hace 9 años “Mi mamá y mi abuela me enseñaron hacer dulces, los típicos, los tradicionales esos que les gustan a todos lo que visitan Palo Negro y a los que viven aquí también. Aprendí un oficio por herencia que me deja buenos dividendos”.
Dayana Madera nieta de dona Juana Zerpa tiene 20 años haciendo y vendiendo dulces criollos “Vengo de familia experta en hacer dulces y eso lo convertí en un ingreso familiar que aun me mantiene en la palestra, no es solo un oficio además dio clase a la comunidad, para que ellos también tenga un oficio”.
Para Marley Rodríguez hacer los dulces que le enseño su abuela Matilde es un orgullo. “Crecí viendo a mi abuela y mi mama haciendo dulces, todo tipo de dulce que te puedas imaginar, pero me especializó en pan de horno que me quedan buenísimos”.
Para el día de hoy las dulceras compartirán con la comunidad sus proyectos y los deleitaran con cada uno de los postres y dulces que estarán en exhibición en la sede la Dulcería Criolla.
Fotos | JOEL ZAPATA

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