Policía usa gases lacrimógenos para dispersar protesta en Tailandia

La policía utilizó este martes gases lacrimógenos y cañones de agua para reducir una nueva protesta organizada por estudiantes ante el Parlamento de Tailandia, donde se debate la reforma de la Constitución.

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Cientos de manifestantes del movimiento estudiantil antigubernamental y de grupos rivales promonárquicos se congregaron desde primera hora de la tarde cerca del Parlamento en Bangkok, donde las fuerzas de seguridad habían instalado bloques de cementos y vallas de espino para impedir que las protestas se acercaran a menos de 50 metros del edificio.

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Cuando los manifestantes prodemocráticos intentaron desmantelar las barricadas varios camiones de los agentes antidisturbios comenzaron a lanzar agua morada con componentes químicos y gases lacrimógenos.

Se trata de la tercera vez que la policía ha utilizado cañones de agua contra las protestas pacíficas lideradas por los estudiantes, que han llegado a reunir a decenas de miles de personas desde el pasado julio en la capital tailandesa.

A los grupos con camisetas amarillas, el color del monarca Vajiralongkorn, que lanzaban proclamas para defender a la Casa Real y al Gobierno, se les permitió el acceso al Parlamento y la policía no usó métodos violentos contra ellos.

Entre hoy y mañana, los diputados debaten y votan la aceptación de varias propuestas de reforma presentadas por los grupos gubernamentales, la oposición y otra más progresista de la ONG iLaw, que cuenta con el apoyo de 100.000 firmas.

Desde primera hora de la mañana, más de 1.300 policías se encuentran desplegados en torno al Parlamento donde han intentado también impedir que los manifestantes antagónicos se juntaran, algo que no consiguieron evitar y a última hora de la tarde los “amarillos” comenzaron a lanzar piedras y a agredir a algunos estudiantes.

Los manifestantes movilizados por el colectivo estudiantil Ratsadon (Pueblo) convocaron la protesta para instar a los diputados a aceptar todas las propuestas de reforma constitucional.

Desde el pasado julio, los manifestantes prodemocráticos han organizado protestas pacíficas casi a diario, muchas de ellos multitudinarias, para exigir una nueva Constitución, ya que consideran la actual heredera de la antigua junta militar (2014-2019).

Uno de los artículos más polémicos es el referente al Senado, ya que no se elige en las urnas y los 245 senadores actuales han sido designados a dedo por la antigua junta militar.

Los estudiantes también piden la dimisión del primer ministro y una reducir el poder de los militares, que han tomado el poder en 13 golpes de Estado desde 1932, y del rey para limitar su influencia en la política.

La reforma de la monarquía es la demanda más audaz y la que ha creado más fricciones con los sectores más conservadores de Tailandia, donde la ley de lesa majestad contempla penas de hasta 15 años de cárcel para quien critique a la familia real.

Vajiralongkorn, de 68 años y que ascendió al trono en 2016, despierta menos respecto que su difunto padre, el venerado Bhumibol Adulyadej, y sus largas estancias en Alemania son criticadas por los estudiantes.

El monarca, que se encuentra en Tailandia desde mediados de octubre, aumentó su poder al tomar control personal de varias unidades militares en Bangkok y de la fortuna real, valorada en al menos 35.000 millones de dólares (unos 29.000 millones de euros).

 

EFE

 

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