Aragüeños piden menos apagones para poder realizar sus quehaceres

Los constantes apagones mantienen a los aragüeños molestos, ya que son muchas las pérdidas en cuanto a electrodomésticos que han tenido en los últimos meses, donde cada corte de luz dura mínimo 5 horas.

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Las fallas eléctricas son constantes

En un recorrido realizado por algunas comunidades de Maracay los afectados afirman que desde el mes de marzo que llegó la pandemia por el coronavirus se agudizaron los problemas de electricidad, gasolina, agua potable, gas domésticos, entre otros servicios públicos que son vitales para subsistir.

Para Lisbeth Suárez el mayor problema es la incertidumbre de no saber cuándo ocurrirán los cortes. En su casa le temen más a los bajones que a los apagones prolongados. Por esas fluctuaciones se le han dañado cinco electrodomésticos, incluyendo una nevera.

Mencionó que los bajones ocurren cada media hora, especialmente después del mediodía. El problema de esos bajones es que, cuando llega la luz, viene una alta carga y hay equipos que no van a resistir.

“A uno no le da tiempo de desenchufar las cosas. Los bombillos amarillos se prenden como si fuera el sol, los ventiladores comienzan a girar rapidísimo”, describe Suárez.

Mientras que Jerismar Parra indicó: “En ningún momento los organismos de la empresa eléctrica se ha pronunciado para decir qué es lo que está pasando con las fallas en el servicio. Tenemos que lidiar con los zancudos, el calor y con el hambre, pues la falta de luz nos impide cocinar ya que la mayoría de las personas tenemos es cocina eléctrica, porque el gas doméstico brilla por su ausencia”.

Señaló que tiene 4 nietos que cuidar y que alimentar y con los apagones se le dificulta la tarea, ya que por razones de salud no puede darles la comida fría a los infantes.

Lesbia Zambrano aseguró que las constantes interrupciones eléctricas por más de 4 horas dejan a más de uno con las manos atadas. “El servicio eléctrico es vital sobre todo en estos momentos que no hay gas para cocinar y que la leña hace daño para las vías respiratorias. Necesitamos que Corpoelec se pronuncie y que se organicen en cuanto al tiempo y la hora en la que van a suspender el servicio”.

José Acuña es administrador de empresas, señala que en su casa materna viven sus padres y su hermana, que tiene un bebé y una niña de 10 años. Para su sobrina en edad escolar, que llegue la luz significa ponerse a hacer las tareas rápido, mientras lucha con la conexión a Internet con su proveedor privado o por datos móviles.

Comprar comida también es una tarea difícil. Sobre todo cuando la luz llega después de las 2:00 pm y comienza una especie de toque de queda en las calles”, resaltó José Acuña.

Gisela Uribe indicó: “La luz se va hasta tres veces en el día, con bajones tan fuertes que en reiteradas oportunidades los aparatos eléctricos sufren y en cualquier momentos pueden dañarse y en estos momentos donde todo está tan caro sería imposible para mi bolsillo comprar una nueva”.

“Otra de las consecuencias que desencadena las fallas eléctricas es que no podamos cocinar los alimentos, ya que la falta de gas nos ha obligado a comprar cocinas eléctricas que no podemos usar”, dijo.

“Si no hay luz cómo cocinamos, aquí necesitamos que los servicios públicos se activen por completo, ya que las personas como yo que tenemos problemas respiratorios no podemos cocinar a leña, así que necesitamos la luz para cocinar mientras aparece el gas”, agregó Uribe.

Finalmente, Mari Urbano opinó: “Qué te puedo decir, la falta de luz es una tortura para niños, adultos mayores y para todos los que sufrimos con los calorones, la tensión. Hay que hacer el desayuno y almuerzo en la mañana para que rinda el tiempo y la cena a la hora que llegue la luz, vamos para atrás como el cangrejo”.

IRIOS MÉNDEZ | el siglo
fotos | JOEL ZAPATA

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