Fuertes precipitaciones causaron angustia en El Limón y La Candelaria

Las fuertes precipitaciones registradas durante el día de ayer, angustiaron a muchos habitantes de las comunidades El Limón y La Candelaria, quienes estaban a la expectativa ante cualquier eventualidad natural que se presentara.

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Las máquinas se mantienen activas ante las lluvias

“Cada vez que llueve es una angustia que nos recorre todo el cuerpo, cuando caen las primeras gotas lo primero que hago es pedirle a Dios que nos cuide y nos proteja, para que no se repita por tercera vez un desastre natural”, dijo María Carmela Aponte.

Un 6 de septiembre de 1987 se registró el primer desastre que enlutó a muchas familias y un 9 septiembre del 2020 vivimos nuevamente el mismo temor que no se nos quitará nunca, expresó Aponte.

Por su parte, Ángel David Trejo, quien tiene su vivienda en la avenida principal de El Limón indicó, “después del 9 de septiembre jamás ha dejado de llover para nosotros que vivimos de cerca la crecida del río, el susto y la angustia forman parte de nosotros. Desde ese día junto a los vecinos nos mantenemos activos y pendiente junto a las maquinarias que dejó el gobierno regional ante cualquier eventualidad”.

Poco a poco hemos ido reconstruyendo lo que el agua se llevó – dijo Trejo, ayudando al que más lo necesita, somos una gran familia todos los que pasamos por este desastre natural. “Todavía hay mucho que reconstruir sobre todo hacia los sectores Los Rauseos y El Piñal, pero todos tenemos fe y la mejor disposición para que todo salga bien”.

Mientras Luis Alfonso Ruiz señaló, “el gobierno regional nos ha ayudado mucho, sobre todo en la limpieza de las calles, recolección de escombros, la maquinaria se mantiene allí activa ante cualquier eventualidad, incluso ha entregado hasta viviendas. Ojalá pudieran solventar de manera definitiva lo del cauce del río, de esta manera dejaríamos de angustiarnos cada vez que llueve”.

Mientras que Juan León, habitante del sector Niño Jesús comentó, “desde muy temprano ha estado lloviendo y eso causa temor en alguna de las personas que pasamos por ese trago amargo cuando se desbordo el río, sin embargo, nos mantenemos atentos ante cualquier eventualidad, esperamos que no siga lloviendo para las cabeceras de los ríos”.

David Belisario manifestó, “yo he nacido dos veces el 6 y 9 de septiembre respectivamente, la primera vez quedé atrapado en mi carro, ya mi familia me daba por muerto, la segunda casi me arrastra el río pero sobreviví y ahora trato de ayudar a mis vecinos con sus viviendas y cada vez que llueve junto a otros vecinos nos acercamos a la canal para ver como va el caudal del río”.

El gobierno regional tiene que tomar las medidas para evitar que las personas sigan construyendo cerca del caudal del río. “No hay espacio entre el caudal y las viviendas, por eso cuando la corriente busca su cauce se lleva todo lo que consigue a su paso”.

IRIOS MÉNDEZ | el siglo
fotos | JOEL ZAPATA

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