Una donación a cambio de nombrar a un animal ayuda a un refugio boliviano

Un santuario en Bolivia, que alberga animales rescatados del comercio ilegal, realizó una campaña para subastar el nombre de una mono araña, una forma de recaudar fondos para mantener la alimentación de los cientos de ejemplares que acoge y que también han sido afectados por la crisis de la COVID-19.

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refugioEl santuario Comunidad Inti Wara Yassi, que significa sol en quechua, estrella en aimara y luna en guaraní, decidió darle la potestad a las personas de ponerle un nombre a una cría de mono araña, que vive en el refugio en el parque Machia en la localidad de Villa Tunari, en el departamento central de Cochabamba.

“Ponerle el nombre a uno de los animales es una forma a la que recurrimos para tener fondos, conseguir dinero y mantener a estos animales, nuestras deudas han aumentado y es una situación complicada”, dijo a Efe la cofundadora y presidenta del santuario, Tania Baltazar.

En esta ocasión realizaron la subasta desde el 1 al 8 de septiembre para que la persona que realice la mayor donación pueda “bautizar” a la pequeña cría, que nació en el refugio y que ahora es la “mimada” de todos los monos con los que convive, comentó Baltazar.

Las donaciones, que se pudieron realizar desde cualquier parte del mundo, llegaron a un estimado de mil dólares, que ayudarán a cubrir gastos del santuario, y la mayor fue de unos trescientos dólares.

La persona que realizó esta donación podrá ponerle el nombre a la cría, que aún no se ha definido, y recibirá un certificado del santuario, además de fotografías y un video del animal.

UNA SEGUNDA OPORTUNIDAD DE VIDA

Este santuario alberga alrededor de unos trescientos monos capuchino, ardilla y araña, muchos rescatados del comercio ilegal, que viven en semilibertad en este lugar que les brinda una “segunda oportunidad de vida” al no poder ser reinsertados en su hábitat por los traumas y problemas físicos que muchos presentan.

El refugio se mantiene con sus propios recursos, que usualmente son donaciones de personas y de los voluntarios que llegan hasta el lugar para trabajar.

Por el cierre de fronteras entre las medidas por la cuarentena para evitar contagios de COVID-19, no llegaron voluntarios que usualmente arribaban de países como Argentina, Colombia, Chile, Francia o Reino Unido para ayudar con los quehaceres del santuario.

Ahora el reducido grupo tiene mucha carga de trabajo y a la vez la preocupación de sostener todos los gastos en alimentación y limpieza, explicó Baltazar.

Otra forma de ayudar es el “padrinazgo” de algún animal, en el que la persona voluntariamente pueden donar una cantidad de dinero para hacerse cargo de los gastos de uno de los animales.

“No sé cuándo vamos a volver a la normalidad y cuándo volveremos a tener voluntarios, es por eso que ahora necesitamos de la colaboración de la gente”, refirió la presidenta.

La Comunidad Inti Wara Yassi es una organización no gubernamental que trabaja en el cuidado y rehabilitación de la vida silvestre, además de realizar programas educativos para poner fin al comercio de animales.

Además de este refugio, cuenta con otros dos santuarios en los que se encuentran animales como jaguares, loros, pumas y osos.

EFE

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