¡Todos a salvo en El Limón!

Luego del episodio natural ocurrido el miércoles pasado a eso de las 2:00 de la tarde en los sectores que conforman la comunidad de El Limón en el municipio Mario Briceño Iragorry de Maracay, los afectados amanecieron ayer agradeciendo haber visto un nuevo día.

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Algunas casas quedaron entre el agua y lodo

En la avenida Universidad de la jurisdicción algunas casas que se encuentran a las riberas del río fueron embestidas por las aguas, el nivel de la misma alcanzó 1,80 metros aproximadamente, llevando y dejando bajo el lodo todo a su paso, enseres, electrodomésticos, entre otras cosas.

La familia Blanco, habitante de la avenida Universidad, les pasa por detrás de su casa el río, la furia y la fuerza con que subió el nivel alcanzó las paredes de su vivienda, derrumbándolas y dejando bajo el lodo todas sus pertenencias y enseres.

Al respecto, Rafael Blanco destacó, “en esta casa perdimos nuestros corotos, las paredes perimetrales no soportaron la presión del agua y perdimos todo, gracias a Dios que por lo menos estamos vivos”.

La misma situación sufrió la familia Espinoza, el vendaval de agua les llevó todos los aparatos electrodomésticos y todos los utensilios de su hogar.

En este sentido, Inés Espinoza señaló, “empezó a llover y la gente lloraba y gritaba, no encontraban para dónde correr, uno entra en estado de nerviosismo intenso, no encuentras qué hacer, ni cómo salir”.

En cuanto a las pérdidas, la señora aseveró, “la fuerza que tiene el río cuando busca su cauce es impresionante, mi casa sufrió esta embestida tan dura, tuve pérdidas que gracias a Dios fueron materiales, tuve que subirme al techo porque el barro no me deja entrar a mi vivienda, los coroticos quedaron bajo el lodo”.

LOS RAUSSEOS Y EL PROGRESO BAJO AGUA Y LODO

La furia del agua y la tempestad se apoderó de Los Rausseos y El Progreso, los residentes de estas comunidades se encontraban la tarde de ayer sacando escombros y lodo de las casas que alcanzaron metro y medio de altura.

En este sentido, Ángelo Velásquez señaló, “la experiencia con el río fue bastante devastadora, el primer nivel de mi casa fue tapiado por el lodo, muchos palos bajaron y taponeó la pasarela, eso produjo que el río se rebosara”.

Velásquez destacó, “perdimos todo, la comida, nevera, refrigerador, los carros están hasta la mitad de lodo, una moto quedó prácticamente bajo la tierra, computadora, entre otras cosas de valor”.

Por otra parte, Daileth Quiñónez resaltó, “fue algo que no lo esperábamos, mi casa está totalmente destruida, nos quedamos sin nada, sólo esperamos que alguien se apiade de nosotros y nos ayude, vivimos un grupo familiar conformado por 2 personas adultas mayores, mi hijo y nieto”.

Otra de las calles que fue afectada por la situación fue la Canaima, los habitantes de dicha arteria vial se encuentran a la intemperie, ya que en muchas de ellas el lodo, ramas y troncos se adueñaron de los pasillos y cuartos de las casas.

Hace 33 años lo viví, para ese momento estaba en Mata Seca contaba con 17 años de edad, hoy estoy en los 50 años y vuelve otra vez la misma situación, es una experiencia bastante fuerte, no perdimos la vida gracias a Dios, pero es irremediable las pérdidas materiales”.

Por otra parte, muchas personas no sólo perdieron enseres y aparatos eléctricos sino también mascotas, que señalaron eran parte de la familia y perdieron la vida durante el paso de la creciente.

Tal es el caso de Marisol Blanco, quien indicó, “perdí todo no me quedó nada, mis animalitos se me fueron, los gatos, perros, mi carro también fue afectado y quedó inservible”.

FAMILIAS DE EL PIÑAL QUEDARON A LA INTEMPERIE

Las calles de El Piñal no se distinguían entre la tierra y el río que dominaron la zona, dejando a varias familias de la zona afectadas y prácticamente sin nada.

El señor Carlos Cardozo destacó, “estamos tratando de sacar este poco de barro y salvar los enseres que quedan, esto fue inesperado, sólo pedimos colaboración y que no nos descuiden en este momento tan crítico, estamos en emergencia”.

Por otra parte, Henry Mariña, habitante de El Piñal señaló, “nosotros si perdimos todo, aquí no quedó nada en lo absoluto, gracias a Dios no perdimos la vida, el río empezó a crecer a eso de la 1:00 de la tarde, pero ya a las 3:00 todo estaba perdido, no queda más que salir adelante y empezar de nuevo”.

La solidaridad y el compañerismo no se hace esperar en ninguno de los sectores afectados, los vecinos que sufrieron menos daños extienden la mano a sus coterráneos para ayudarlos, con comida, agua, mano de obra, resguardo de sus bienes, y dándole un techo donde pasar la noche.

Entre tanto los afectados alzaron su voz para pedir a las autoridades nacionales y regionales que los ayuden a solventar la situación y que no sólo quede en promesas hechas al aire, resaltaron que agradecen a Dios que esta situación no dejó por el momento saldo de fallecidos, pero si una estela de nostalgia al ver sus esfuerzos navegar bajos las aguas.

JOSÉ CARPIO G. | elsiglo
fotos | RAFAEL SALGUERO

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