Una casa para las mascotas de las víctimas de la violencia machista

Más de 250 animales de compañía de mujeres del programa que protege en España a las víctimas de la violencia machista han encontrado acogida en casas de voluntarios de todo el país gracias a VioPet, un programa puesto en marcha el pasado mes de marzo para buscar una solución a las mascotas de estas mujeres que se ven obligadas a dejar sus hogares.

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La iniciativa, impulsada por la Dirección General de Derechos Animales -un órgano creado por el Gobierno español en enero pasado-, funciona gracias a una red de hogares voluntarios a los que los animales se trasladan hasta que la situación de la víctima se estabiliza, y en la actualidad hay unos 800 distribuidos por toda España.

“Si no hubiera sido por vosotros, me mata -refiriéndose al agresor-; yo no me voy de mi casa porque no se que hacer con mi perro, nadie lo acoge”, relata a Efe el director general de Derechos Animales, Sergio García Torres, al recordar el testimonio de una de las mujeres que han sido atendidas en este servicio.

El 80 % de las mujeres maltratadas con mascotas en España asegura que su agresor la amenaza con acabar con la vida de animal, y hasta el 54 % no denuncia y abandona el hogar por miedo a represalias hacia las mascotas con las que conviven, según datos recogidos por el Observatorio de Violencia hacia los Animales.

Este organismo también señala que el 30 % de las mujeres víctimas de violencia machista tienen animales de compañía, pero en la mayoría de los servicios de acogida y emergencia no se permite su entrada, por lo que ven condicionada su partida del hogar en el que reside su agresor.

Aunque el proyecto se puso en marcha a finales de marzo, quince días después de que se decretara en España el estado de alarma derivado del coronavirus, “de forma rápida y solo con un equipo de voluntarios profesionales, es increíble la respuesta que ha tenido, con muchas llamadas agradeciendo su puesta en marcha”.

Esta iniciativa era uno de los principales ejes del programa presentado por la Dirección General de Derechos Animales para poner en marcha durante los próximos años, aunque estaba previsto iniciarlo más adelante.

Sin embargo, los datos proporcionados por el Ministerio de Igualdad sobre las llamadas al número telefónico de atención a mujeres víctimas de violencia de género “se multiplicaron en un 200 o 400 %”. Muchas de ellas eran de mujeres que tenían animales y no sabían qué hacer con ellos al abandonar el hogar que compartían con el maltratador.

Las peticiones de acogida a VioPet no llegan solo a través de las llamadas telefónicas. “La policía nos avisa directamente cuando hay una mujer en comisaría junto con su animal de compañía”, detalla García Torres.

Perros y gatos son las mascotas más comunes con las que han trabajado en este servicio de acogida de animales, pero también han atendido a conejos, ocas o gallinas. Incluso han llegado a tener en el programa a una serpiente.

Para que este servicio proteja tanto a las víctimas como a los voluntarios que acogen a los animales, “seguimos un protocolo muy estricto de confidencialidad: ni la casa de acogida conoce a la víctima ni viceversa”, apunta García Torres.

No obstante, el equipo de este programa se encarga de que las mujeres que se han visto obligadas de separarse de sus mascotas reciban fotos y vídeos y puedan mantener el vínculo, porque “han perdido una gran parte de su red familiar y de amistades, y tienen a sus animales como única referencia emocional”.

Puffy, Estrella, Lobo y Zarko son algunos de los animales que han sido acogidos y han podido huir de la violencia junto con sus dueñas, porque “nadie debería escoger entre su seguridad y la de su animal”

EFE

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