La protesta se recrudece en Bulgaria

La protesta para exigir la dimisión del Gobierno búlgaro ha crecido este miércoles en participantes e intensidad tras dos días de poca afluencia, al tiempo que el primer ministro, Boiko Borisov, ha pedido a los ciudadanos que le acusan de corrupción que se manifiesten en las urnas y no en la calle.

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Miles de manifestantes se congregan frente a la sede de ministros de Sofía

Miles de personas han comenzado ya al mediodía a bloquear calles y cruces en el centro de la capital, Sofía, y se han ido concentrando luego en la plaza en la que se encuentran las sedes de la Presidencia, el Gobierno y el Parlamento.

Los convocantes de la protesta, a través de perfiles en redes sociales, han invitado a comenzar esta medianoche una acampada indefinida frente a las instituciones estatales hasta lograr la dimisión del primer ministro y del fiscal general, Ivan Geshev, a los que acusan servir los intereses de la mafia y la oligarquía económica y no de los ciudadanos.

Las marchas y concentraciones contra el Ejecutivo que forman el partido conservador GERB, de Borisov, y una alianza de ultranacionalistas se prolongan ya desde hace tres semanas.

El detonante de esta ola de protestas en el país más pobre de la Unión Europea fue la difusión a comienzos de julio de un vídeo en el que se veía a policías expulsando a un político opositor de una playa pública usada como propiedad privada por Ahmed Dogan, un influyente y controvertido multimillonario y político.

La tensión política se venía acumulando en Bulgaria desde hace varios meses, con un duro enfrentamiento entre el Ejecutivo y el presidente del país, Rumen Radev, cercano a la oposición socialista.

Borisov respondió a las protesta de ayer pidiendo a los manifestantes que se concentren ante la sede del Gobierno pero recriminándoles que cortar calles no es democrático.
“El año que viene habrá elecciones generales y gobernará quién las gane. Eso es la democracia”, dijo Borisov en un vídeo difundido en la red social Facebook.

El populista Borisov, de 61 años, que domina la política del país desde 2009, ha rechazado dimitir pero cambió la pasada semana a los ministros de Finanzas, Interior, Economía y Turismo.

Las protestas se dirigen también contra Delyan Peevski, un millonario y político que simboliza para muchos a la oligarquía del país y sus turbios vínculos con las más altas esferas del poder.

Los manifestantes exigen más Estado de derecho y transparencia en el país más pobre de la Unión Europea (UE), donde el salario medio es de unos 700 euros y la pensión media no sobrepasa unos 206 euros.

EFE

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