Duterte defiende su “eficaz” gestión de la pandemia entre protestas

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, prometió ayer lunes “medidas urgentes” para paliar la grave crisis económica que ya se siente en el país debido a la pandemia de Covid-19, cuya gestión defendió como “rápida” y “eficaz”, mientras sus críticos la consideran caótica y errática

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DUTERTE
Rodrigo Duterte prometió ayuda a los más pobres

Duterte defendió que la “rápida respuesta” de su administración a la pandemia -algo muy cuestionado ya que los primeros casos importados en el país se registraron en enero- ha evitado que entre 1,3 y 3,5 millones de personas se contagien de Covid-19 en Filipinas.

Hasta la fecha se han reportado 82.040 casos -56.649 todavía activos- y casi 2.000 muertes, uno de los saldos más elevados del Sudeste Asiático.

“La escala global y el impacto socioeconómico de la pandemia no han tenido precedentes. Sin embargo, en medio de la emergencia sanitaria mundial, hemos resistido los vientos en contra generados por este coronavirus”, afirmó Duterte en su discurso anual sobre estado de la nación ante una audiencia reducida de miembros de su gabinete y congresistas por las medidas preventivas por COVID-19.

El presidente puso casi todo el país en cuarentena el pasado 15 de marzo, uno de los confinamientos más estrictos y largos del mundo, que frenó en seco la actividad económica y dejó 5 millones de nuevos desempleados solo en el primer mes.

Ante esta situación, el mandatario defendió sus políticas de atención a los más desfavorecidos para paliar la crisis y aseguró que 4,3 millones de familias pobres se han beneficiado de los programas de ayuda, de las que el 92% ya han recibido los subsidios en metálico.

Sin embargo, críticos del gobierno y organizaciones humanitarias han lamentado que esa ayuda económica no es suficiente para mitigar casi cinco meses de parón económico y que los subsidios no han alcanzado a todos los filipinos que se han quedado sin un medio de vida en uno de los países más desiguales del mundo con un índice de pobreza del 16,6%.

La pandemia ya hizo que la economía filipina se contrajera en el primer semestre por primera vez desde 1998 -después de crecer por encima del 6% en la última década- y se espera que caiga hasta un 3,6% para final de año, mientras que el número de desempleados podría alcanzar los 10 millones.

“Nuestra posición fiscal es sólida y nuestro sistema bancario robusto. Estamos en una mejor situación para capear la crisis causada por la pandemia”, aseguró el presidente, quien no ofreció muchos detalles sobre su “ambicioso” plan económico para salir de la crisis, más allá de que se apoyará en su programa de infraestructuras, en el turismo y en la concesión de créditos blandos a empresas.

EFE

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